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Ciencias Sociales

Tema 28. El arte en Grecia. Principales características. Estudio de una obra representativa

Referentes históricos y evolución artística.

Pese a que el arte griego se considera un arte original, que forja las bases formales y estéticas del arte occidental, tiene tres referentes históricos fundamentales para su formación:

Civilizaciones orientales: La posición de Grecia, cercana a Egipto y Mesopotamia, facilitó su desarrollo cultural y económico. El arte de estas civilizaciones influye en la escultura y predomina en los relieves. Después de las conquistas de Alejandro Magno por Oriente, el gusto por lo fastuoso y monumental se impondrá en el arte griego, denominado helenístico.

Cultura minoica y micénica: el mégaron o palacio micénico sirve de modelo para la planta del templo griego y aportan el uso de la columna como elemento de sustentación.

Dorios: pueblo guerrero procedente del norte de Europa. Aportan el gusto por lo sobrio, austero y sólido. Su carácter militar y rígido influye en el estilo geométrico. La cabaña doria contribuye en los inicios del templo griego.

Para hablar de la evolución artística podemos atenernos al siguiente esquema:

  • Culturas prehelénicas III, II milenio a.C.
  • Arcaísmo (Periodo de definición de formas) Finales del S. VIII a finales del S. VI a.C.
  • Clasicismo
    • Preclásico o Severo- Primera mitad del S. V a. C.
    • Clasicismo Pleno- Segunda mitad del S. V a. C. (Siglo de Pericles y construcción de la Acrópolis de Atenas)
    • Posclásico- S. IV al 323 a. C.
  • Helenístico o Alejandrino (Apogeo del pathos griego) 323-146 a.C. (Conquista de Corinto por Roma)

El progreso en el arte griego es constante durante los cinco siglos que duró esta civilización. En la escultura, iniciamos el camino en la rigidez y el geometrismo de la época arcaica, donde la influencia anterior es importante. Es considerado un periodo de búsqueda y experimentación. Poco a poco, aparece un arte original griego. El desarrollo de la etapa clásica se caracteriza por el equilibrio, conjugando en las figuras, la excelencia física y la moral para terminar en el helenismo, donde la expresión universal de las emociones como el dolor, el erotismo o la embriaguez se escenifican a través del pathos griego. Se puede destacar la evolución del desnudo. En la etapa arcaica es un rasgo divinizador, reservado a las figuras masculinas. En época clásica, con Fidias y su técnica de los paños mojados, se iniciará el camino hacia la sensualidad del desnudo; pero será en época postclásica cuando aparezca el primer desnudo femenino en el s. IV a. C, de la mano de Praxíteles. Ya en el periodo helenístico las esculturas de Venus desnuda se generalizan.

Por otra parte, en la arquitectura ya encontramos en época arcaica una importante evolución (se produce el tránsito de construcciones en madera a edificaciones en piedra), aunque pesan los referentes anteriores: gusto por los bosques de columnas y monumentalidad. En época clásica el orden jónico y dórico se fusionan para crear una síntesis sublime, aunque se desarrollan los tres órdenes, de una manera más esbelta y proporcionada. En el periodo helenístico las obras se monumentalizan, la influencia de Oriente en ellas es clara y cobra gran importancia el orden corintio.

La clientela y la consideración del artista también sufren una evolución importante. En la época arcaica, las obras son pagadas por corporaciones religiosas sacerdotales ya que la vinculación del arte y la religión es total. En ella se representan dioses, mitos y héroes, fundamentalmente. El artista es considerado un artesano y por ello no firma sus obras. La influencia de Oriente se observa en el anonimato del artista. En la época clásica, son las propias polis las que compran las obras, ejemplo de ello es la construcción de la Acrópolis de Atenas. La consideración del artista se acrecienta, que ya firma sus obras. Conocemos a varios artistas, como Fidias, Ictinos o Calícrates. En la época helenística encontramos un arte oficial al servicio de la glorificación del monarca y la propaganda política. Son los reyes los que promueven este tipo de arte. También los comerciantes ricos son consumidores de obras. Los artistas son reconocidos y tienen formación erudita.

Características generales del arte griego.

El arte griego planteará unos principios estéticos perdurables durante toda la Historia del Arte en la cultura occidental. Las características generales que debemos tener en cuenta para comprenderlo son:

  • Antropocentrismo: el cuerpo humano se convierte en el objeto del arte. No solo de la pintura o de la escultura sino también de la arquitectura. Se abandona el colosalismo y la monumentalidad de Oriente. No se debe olvidar que estamos ante una sociedad antropocéntrica donde todo gira en torno al hombre.
  • Búsqueda de la belleza: armonía, claridad, equilibrio y proporción en las formas, son cuatro características básicas. Para los griegos todo debía poseer una estructura geométrica y matemática. El arte debe mantener estos principios a través de la proporción y la simetría. La belleza se consigue a través de la armonía, considera como la relación numérica entre el todo y las partes. Los criterios racionales definen su modelo de belleza. Solo es bello si está bien proporcionado.
  • Idealización: búsqueda de un modelo ideal a través de la perfección técnica y un acabado pulcro. Es importante tener en cuenta el concepto de naturalismo idealizado. Se imita la naturaleza, pero se escoge lo más bello de ésta.
  • Contexto urbano: debemos identificar el arte griego con el nacimiento de la polis. No se puede entender el arte griego sin su marco de formación que es la ciudad griega. Su carácter principal es el religioso y público. También se debe tener en cuenta que, aunque no había una unidad política, sí existía una conciencia unitaria denominada la Hélade, gracias a una lengua, una religión antropomórfica, unos mitos y unos ritos comunes.

Los precedentes del arte griego: el arte prehelénico (II milenio a.C.)

Los precedentes más importantes del arte griego se dan en su propio territorio. Se tratan de dos etapas, la minoica, que tiene lugar en la isla de Creta entre el 1800 y el 1450 a.C.; y la micénica, que debemos situar en la península del Peloponeso y costas de Asia Menor entre el 1400 y 1100 a.C.

Arte minoico o cretense

Dentro del arte cretense, también denominado minoico, la arquitectura destaca por ser naturalista, ya que busca la inspiración en los paisajes naturales. Su máxima representación será el palacio, que es una arquitectura adintelada de uno o dos pisos.

Está formado por un patio central desde el que se organizan numerosas estancias. Como soporte de esta arquitectura adintelada se usa la columna o el pilar de madera policromado, cuyo fuste es liso y su capitel consta de un ábaco cuadrado y un equino.

En los palacios, las paredes y los soportes están recubiertos de pintura sobre estuco, y los muros son de mampostería. Ejemplo destacado de este tipo de edificaciones es el palacio de Cnosos excavado por Arthur Evans, que creía haber encontrado el palacio de rey mítico Minos.

En el arte minoico, los relieves son importantes, se realizan en estuco y representan escenas de la vida cotidiana: caza, ganadería o agricultura. La pintura conservada en las paredes de los palacios nos muestra sus características. Mantiene la frontalidad egipcia, los colores son planos, existe una armonía cromática, hay gran belleza en los perfiles, y la temática parece fundamentalmente religiosa: tauromaquias, ofrendas, sacerdotisas entre otras.

Dentro de la escultura cretense debemos destacar las sacerdotisas, figuras de bulto redondo realizadas en terracota, bronce o marfil. Tienen características propias: falda volante típica cretense, busto descubierto y serpientes enrolladas en los brazos (símbolo, tal vez de fecundidad y fertilidad).

Cabe destacar también la cerámica de Kamarés o de cáscara de huevo, por la finura de sus paredes. Su temática puede ser geométrica, vegetal o marina.

Vasos de Kamarés en el Museo arqueológico de Candía, Creta

Arte micénico

El otro precedente es el arte micénico. Este arte destaca por la arquitectura y la orfebrería. Es una sociedad guerrera donde las fortificaciones son muy importantes: las murallas ciclópeas, como las de Tirinto, las entradas monumentales, como la puerta de los leones en Micenas, las tumbas de cámara, como el tesoro de Atreo, y sobre todo el palacio micénico son los elementos destacados de esta arquitectura.

El palacio es el centro de administración de los estados micénicos. Su parte más importante es el megarón o sala del trono ya que es la zona de recepción real. Es una estancia cuadrada que cuenta con un pórtico con columnas. En el centro de esta habitación se encuentra el hogar circular rodeado de cuatro columnas. El megarón es el antecedente el templo griego.

La pintura está influenciada por la minoica y destacan los frescos murales encontrados en algunos palacios cuya temática es variada: geométrica, temas mitológicos, tauromaquias…

La orfebrería es fundamentalmente funeraria ya que se encuentra en tumbas. Una de las piezas más destacadas es la mascarilla funeraria hallada en el tesoro de Atreo. Fue exhumada por Schliemann y atribuida al rey mítico Agamenón. También destacan los vasos de Vafio, realizados en oro con imágenes taurinas y de influencia minoica.

Máscara de Agamenón

Arquitectura griega

Urbanismo y arquitectura civil

Durante la época arcaica, la vida política de las ciudades griegas emigró de las Acrópolis a la plaza central o Ágora. En esos momentos, la ciudad empezó a florecer con múltiples edificios polifuncionales, como el propio ágora, centro político y comercial de la ciudad, o especializados como el bouleuterion. En época clásica podemos distinguir los siguientes elementos urbanos dentro de una ciudad griega:

  • Stoas: Pórticos columnados y cubiertos. Lugar de reunión y de intercambio comercial. Podía ser un pórtico simple o doble. Pueden estar rodeando el Ágora.
  • Ágora: plaza abierta, lugar de reunión política y comercial. Constituía el centro social de la polis.
  • Bouleuterion: edificio de reunión asamblearia, evoluciona hasta época helenística donde se asemeja a un teatro.
  • Gimnasio: espacio para la ejercitación física y la reunión social que puede contar con una palestra, espacio libre rodeado de columnas.
  • Eclesiasterio: lugar de reunión asamblearia, mayor que el bouleterion.
  • Teatro: lugar de representación teatral. Tiene forma ultrasemicircular y consta de cávea o graderíos, orchestra y proskenion. Los arquitectos aprovechaban las laderas para erigir la cávea.
  • Estadio: edificio de planta rectangular para realizar diferentes juegos atléticos.
  • Templos: son lugares para contemplar. Aunque su función es conservar la imagen de la divinidad, tienen gran importancia externa, por ello son tratados como verdaderas esculturas. Aunque no se conserve estaban pintados.

El crecimiento de las ciudades podía estar organizado, como el caso de Mileto donde el planeamiento se denomina hipodámico o en retícula o, como el caso de Atenas, podía tener un desarrollo orgánico. No obstante, existiría un fuerte contraste entre la zona centro opulenta, cuyos elementos he desarrollado arriba, y la zona de viviendas humildes de la periferia.

Arquitectura religiosa: el templo griego

En arquitectura, se debe destacar la importancia de las construcciones religiosas. Los templos griegos tenían un valor externo puesto que los ritos se realizaban fuera de él. Internamente tienen la función de casa del dios, es el lugar donde se coloca la imagen que lo representa.

Como antecedente al templo griego debemos situar al megarón o palacio micénico. Los materiales de construcción son la madera y el adobe; hasta el s. VII donde se sustituye por piedra.

Existieron distintos tipos de edificaciones religiosas según su función:

  • Temenos: es un espacio o recinto sagrado.
  • Santuario: templo que ofrecía una polis.
  • Tesoro: edificio que guardaba los tributos de las polis a los dioses o a un dios determinado.
  • Templo: construcción más característica del arte griego. Su variedad tipológica y relación con los órdenes clásicos hacen necesario un subapartado propio.

La tipología del templo griego es variada, pueden ser circulares (tholos) pero en su mayoría nos encontramos con edificios rectangulares. Se clasifican en:

  • In antis: con dos columnas en el pronaos
  • Próstilo: con dos columnas in antis
  • Anfipróstilo: columnas delante y detrás del templo. 
  • Períptero: el templo se encuentra rodeado de columnas
  • Díptero: el templo está rodeado de dos filas de columnas
  • Áptero: sin columnas
  • Pseudodíptero: el templo está rodeado de una fila de columnas pero podía haber dos.

Según las columnas de la fachada puede ser tetrástilo (cuatro columnas), hexástilo (seis columnas, siendo esta tipología la más común en el mundo griego), octástilo (ocho columnas) o decástilo (diez columnas).

Las partes del templo griego también son importantes y características. En la planta:

  • Cella o Naos: habitación donde se sitúa la figura del dios
  • Pórtico o Pronaos: vestíbulo que precede a la naos.
  • Opistodomos o adyton: sala posterior a la cella, se denomina adyton si existe acceso desde la cella y opistodomos si el acceso es desde el exterior del templo.
  • Corredor: espacio que rodea al templo.
  • Peristilo: columnata que rodea al edificio.
  • Crepidoma: escalinata de acceso, consta de tres escalones. En Oriente son escalones muy altos, por lo que se necesita una rampa de acceso. En época helenística se generaliza la monumentalidad de la crepidoma.

Los órdenes arquitectónicos

La mejora en las técnicas constructivas durante el arcaísmo va a derivar en la sistematización y normativización de los lenguajes arquitectónicos, conocidos con la denominación de órdenes. Sus principios fundamentales permanecerían casi invariables a lo largo de los siglos (tan sólo se irá adelgazando y alargándose el fuste, de acuerdo a los cánones de la estatuaria), por lo que a partir de esta etapa las formas de todos los templos se van a regir por estos cánones razonados y sistemáticos de elementos asociados entre sí por criterios de proporción y medida. El orden dórico surge en la Grecia continental y la Magna Grecia. El orden jónico en Asia Menor y en las islas del Egeo. A finales del siglo V a.C. surge el orden corintio, una variante decorativa del jónico y que sería más utilizado por los romanos que por los griegos.

Esquema de los órdenes arquitectónicos griegos: dórico, jónico y corintio

orden dórico

Originario del Peloponeso, es el más antiguo, pues surgió a comienzos del siglo VI a.C. Como los otros dos órdenes se compone de elementos sustentantes (pedestal y columnas) y sustentados (entablamento y tejado normalmente a dos aguas).

El pedestal (krepis) está formado por tres escalones: dos inferiores (esteróbato) y uno superior (estilóbato); sobre ellos descansa una columna sin basa. El fuste de la columna suele ser más ancho por abajo que por arriba y presenta un engrosamiento central denominado éntasis, apareciendo acanalado con estrías cortadas en arista viva.

Sobre el fuste se desarrolla un capitel formado por el equino (en forma de tronco de cono invertido) y el ábaco (pieza en forma de prisma cuadrangular). Bajo el equino suele aparecer una fina moldura anular denominada collarino.

El entablamento se subdivide en el arquitrabe, el friso y la cornisa. El primero carece de decoración y sobre él, separado por una moldura fina llamada tenia, se sitúa el friso, dividido en triglifos y metopas (lisas o decoradas). La cornisa sobresale del friso formando un alero decorado con hileras de gotas (mútulos) y de una moldura cóncava muy decorada y aún más saliente llamada cimacio. El frontón, triangular, se adorna con acróteras en forma de palmeta en los vértices.

orden jónico

Surgido a finales del siglo VII a.C., se expande durante el VI a.C. y ofrece algunas diferencias respecto al anterior que le confieren un carácter más decorativo y alargado. Las columnas descansan sobre una basa circular que, con variaciones, cuenta con tres elementos moldurados denominados plinto, toro y escocia.

El fuste carece de éntasis, es más esbelto y se suele unir al capitel mediante un collarino decorado y un pequeño equino decorado con ovas, sobre el que se dispone una especie de almohadilla circular con los extremos enroscados en espiral formando dos volutas. Además, en las columnas angulares se colocan volutas en los cuatros ángulos del capitel. El conjunto se remata con un estrecho ábaco decorado con hojas y dardos.

El entablamento cuenta con un arquitrabe liso que se divide en tres bandas horizontales cuya profundidad aumenta según se alzan una tras otra. El friso es continuo y puede ser liso o estar decorado con relieves. La cornisa tiene un saledizo y molduras, siendo el frontón idéntico al dórico.

orden corintio

De origen incierto, mantiene el fuste jónico, variando tan sólo las proporciones al ser algo más alargado. El capitel tiene forma troncocónica invertida que se decora con dos filas de hojas de acanto superpuestas y cuatro volutas en los ángulos superiores (caulículos). Se remata con un fino ábaco sobre el que se dispone un entablamento, cuyo friso liso y corrido suele decorarse con motivos de guirnaldas y bucráneos.

Periodos arquitectura griega

Arcaico

Destacan los templos de la Magna Grecia. Es una etapa experimental, se comienza a usar la piedra sustituyendo a la madera. La influencia doria se observa en el uso del orden dórico. En el S. VI aparecen los templos jónicos influencia del contacto con el imperio persa. Las características principales son la monumentalidad, la búsqueda de los valores ornamentales, las pronaos son profundas y un gusto por los bosques de columnas rodeando al templo. Destaca el Heraion de Olimpia (600 a.C.)

Severo

Es un periodo de transición entre lo arcaico y lo clásico. Predomina la arquitectura de la polis de Atenas, estas obras se realizan a través de la iniciativa pública.

Clásica

En el momento de la construcción de la acrópolis de Atenas. Aunque la iniciativa pública sigue siendo importante para la realización de obras, existe mayor participación de manos privadas. Encontramos desarrollados los tres órdenes. Asia Menor cobra fuerza artística

Helenística

Las conquistas de Alejando Magno hacen que el arte griego se difunda por Asia y Egipto. Estas culturas se influenciarán recíprocamente. Muestra de ello es la arquitectura de estos momentos donde cobra gran importancia el orden corintio. Los templos se caracterizan por la grandiosidad y el lujo, influencia de Oriente. Esta etapa se caracteriza por el alejamiento de los principios rígidos del canon tradicional: estilización de las columnas, mayor desarrollo de la fachada con mucha decoración o la combinación de varios órdenes superpuestos.

Escultura griega

Muchas de las obras escultóricas griegas no se conservan pero la gran influencia que tuvo esta disciplina en Roma provocó la imitación constante por parte de los artistas romanos. Gracias a ello, la mayoría de obras griegas han llegado a nosotros por copias romanas; otras obras nos las trasladan los textos clásicos (Pausanias). La escultura se realiza en piedra o en bronce, a excepción de alguna obra crisoelefantina (la Atenea Parthenos). Todas las esculturas estaban policromadas o se les realizaba el llamado “efecto dorado” a través de la aplicación de betún diluido en aceite. La técnica más importante que se realizaba era la cera perdida.

Escultura arcaica

En este periodo donde la influencia egipcia a través del Mediterráneo es clara, destacan los kouroi y las korai, también conocidos como Apolos y Ateneas respectivamente. En estas esculturas no existe un soporte detrás de la figura para mantener el equilibrio, como los Kouroi Cleobis y Bitón, característica que lo separa de la escultura egipcia, de la que son herederos.

características

Kouroi: representan figuras masculinas jóvenes desnudas. Su postura es rígida y simétrica, en posición de marcha. Su forma es cúbica y frontal (solo existe un punto de vista) y su musculatura es geométrica. La característica más destacada es la sonrisa hierática o arcaica, arqueamiento de la comisura de los labios esbozando una leve sonrisa. Quizá representen una deidad no determinada o tal vez nos encontremos ante la heroización de un atleta. Su vinculación con el mundo egipcio también ha hecho plantearse un significado funerario: hacer perdurar la imagen de aquellos que lo hayan merecido. Sea cual sea su significado, está relacionado con el mundo religioso.

Evolución de los Kouroi en la escultura griega

• Korai: encarnan figuras femeninas vestidas. Personifican el pudor femenino característico de Grecia, no tienen mayor belleza que los kouroi, peinados simples, vestidos largos que se asemejan a una columna. Tienen una postura oferente con la mano alzada.

Evolución de las Korai en la escultura griega

Con el paso del tiempo las figuras evolucionan, los kouroi hacia un ideal de belleza más realista y las korai expresan mayor sensualidad con la disposición del peplo que resalta las formas femeninas.

Escultura clásica

Escultura preclásica o severa

En estos momentos, nos encontramos en un momento de transición entre la época arcaica, donde se abandona el hieratismo y las normas convencionales anteriores y la etapa clásica. En ella, se busca un ideal de belleza que posea vida y movimiento. La anatomía se perfecciona (búsqueda del naturalismo idealizado) y las posturas de los dioses, héroes o atletas representados, son más relajadas. Las figuras pierden el hieratismo.
De esta etapa debemos destacar “El auriga de Delfos” (en imagen), que fue hallado enterrado de las ruinas del templo de Apolo. En su rostro observamos las características de etapa de transición, ya que ha desaparecido la sonrisa arcaica y su gesto es sereno, prototipo de una figura atemporal. No obstante, mantiene rasgos arcaicos como los pliegues inferiores de la túnica, que se asemejan a la forma de una columna.

El auriga de Delfos

El auriga de Delfos, h. 474 a.C.

Escultura clásica plena

En esta etapa, se abandonan las influencias egipcias y orientales, estas obras son plenamente griegas. Se representan figuras serenas donde la expresividad esta controlada. El naturalismo se encuentra bajo el orden, el equilibrio y la armonía entre todas las partes del cuerpo. La influencia de Pitágoras en el arte llevará a Policleto a defender un ideal de belleza basado en las proporciones matemáticas. Es el canon de belleza representando en su escultura del “Doríforo” (en imagen). Se conserva la copia romana en mármol del original en bronce. Esta escultura exenta representa a un joven desnudo con una lanza al hombro iniciando el movimiento en su pierna izquierda con rostro inexpresivo.

Contemporáneo a Policleto encontramos a Mirón. Sus trabajos tratan de transmitir fundamentalmente movimiento. “El Discóbolo” es, tal vez su obra más conocida, donde representa la tensión muscular del atleta en el momento previo a lanzar el disco en un movimiento de torsión, marcado pero armonioso. Esta acción hace que la composición sea abierta y sea necesario contemplar la escultura desde varios puntos de vista, aunque el lugar idóneo sea frontal al discóbolo. Esta obra debemos situarla en los inicios de la etapa clásica ya que el rostro es inexpresivo y el cabello recuerda al “Auriga de Delfos” mientras que los músculos son planos si los comparamos con obras posteriores.

También debemos destacar a otro artista importante, Fidias. Reconocido por sus relieves en el Partenón, de sus obras destaca la técnica de los paños mojados, ya que permite adivinar el contorno anatómico de la figura y también por reflejar suavemente sentimientos en sus obras. Entre sus trabajos se deben destacar los grupos escultóricos que decoran los frontones y los frisos del Partenón. También realizó la Atenea Parthenos, figura colosal de 11 metros crisolefantina, que custodiaba el Partenón y que hoy conocemos únicamente por los textos.

Policleto: El Doríforo (izda.); Mirón: El Discóbolo (centro); Fidias: relieves del Partenón (derecha)

Postclasicismo

Se debe tener en cuenta que estas fases o periodos en los que dividimos el arte griego, evolucionan de una manera progresiva. Por lo tanto, esta etapa es la transición del clasicismo al helenismo y está muy marcada por presencia e influencia de Alejandro Magno en el arte.
En ella, cobra protagonismo la representación de las emociones humanas más elementales: angustia, dolor, ternura o humor, pero se mantiene el ideal de belleza física. La sensualidad también tiene cabida con la aparición del primer desnudo femenino, la Venus o Afrodita de Cnido. Por lo tanto, las características importantes de este periodo son la tendencia al realismo, el abandono del idealismo clásico y rostros muy humanizados, casi alcanzan la categoría de retratos.

De la nueva generación de artistas, debemos destacar a Praxíteles, creador de la curva praxiteliana. Su obra, “Afrodita de Cnido” representa perfectamente las características de este autor: la curva muy marcada, un contraposto ligero y elegante al girar la cara al lado contrario del cuerpo. Usa un soporte de contrapeso para apoyar la escultura que incorpora a escena. Su gusto por la anatomía suave, bien pulimentada, permite un juego de luces y sombras gracias al acabado difuminado. El movimiento en esta obra está muy poco marcado, y su rostro es idealizado. Como se ha señalado antes, es el primer desnudo femenino griego que se conoce.

Por otro lado, Skopas será el máximo representante del pathos griego. Toda su obra está relacionada con el sentimiento en el grado más extremo. Utiliza escorzos y diagonales para manifestar tensión; las cabezas con giro permiten simbolizar el movimiento; la boca y las fosas nasales entreabiertas, las cuencas de los ojos hundidas y la muestra de rasgos muy marcados, contribuyen a la representación de sentimiento exagerado e intenso. Una de sus obras destacadas es “La Ménade” que representa a una bailarina ebria en plena posesión dionisiaca. Para ello, Skopas usa un contraposto muy marcado, haciendo un giro violento. Los plegados del ropaje están agitados siguiendo el movimiento desenfrenado del cuerpo. Estas características evolucionarán hacia el helenismo.

También cabe destacar al artista preferido de Alejandro Magno, Lisipo, que introduce un nuevo canon de belleza del cuerpo humano, (denominado de 8 cabezas ya que su cuerpo es ocho veces su cabeza y que sustituye al canon de Policleto de 7 cabezas) y también implanta la profundidad, que supone romper con la frontalidad habitual de las estatuas clásicas. Asimismo, se le atribuye la creación del retrato. Destaca su obra “Apoxiomeno” (en imagen), figura estilizada que representa un momento concreto de la vida cotidiana: un atleta cubriéndose el cuerpo de aceite. La distribución del peso se encuentra en ambas piernas y rompe completamente con la frontalidad.

Praxíteles: Venus de Cnido (izquierda); Skopas: Ménade (centro); Lisipo: Apoxiomeno (derecha)

Escultura helenística

Tal y como se observa en el S. IV, hay un avance progresivo de las emociones. La ruptura con la frontalidad clásica ya es total, al encontrar multiplicidad de planos para observar el cuerpo humano. En las obras se intenta captar el máximo naturalismo posible, durante la época clásica la vejez se representaba con una barba mientras el cuerpo seguía siendo idealizado. Ahora se representa las consecuencias físicas de la senectud, personas ebrias o deformaciones físicas. En estos momentos, el arte tiene carácter ornamental, ya no tiene el sentido simbólico o devocional de la época clásica.

Cobra gran fuerza el retrato con dos vertientes una real, con la finalidad de impresionar y persuadir y otra psicológica para mostrar la personalidad del retratado. Es un instrumento al servicio del poder oficial. En estos momentos, aparecen varias escuelas o focos de arte en territorio griego.

El primero sería el foco de Alejandría. Ejemplo: “Toro Farnesio”. Su tema es el suplicio de Dirce, a la que los hijos de Antíope (Anfión y Zeto, deseando vengar las ofensas a su madre) ataron a un toro salvaje que la arrastró hasta matarla. La composición es piramidal, dentro de la que se establecen líneas helicoidales de tensión ascendente sobre una base paisajística (o «fondo alejandrino», al ser característica de la denominada escuela alejandrina de la escultura helenística, frente al «fondo ático» o neoático). Las figuras secundarias (un perro, un niño y una segunda figura femenina -que representa posiblemente a Antíope-) han sido identificadas a veces como adiciones posteriores.

Por otro lado, el foco de Pérgamo destaca por un estilo más vigoroso, un mayor movimiento, juego de luces y sombras y un contraste agudo entre planos. Bajo esta escuela se realizaron obras como el “Altar de Zeus” (en imagen) o el “Galo Moribundo”. La calidad artística y el expresivo pathos de la estatua despertaron gran admiración entre las clases educadas de los siglos XVII y XVIII, y era una visita obligada del Grand Tour europeo que emprendían algunos jóvenes de la época. Lord Byron fue uno de aquellos visitantes.

Por último, está el foco de Ática (Atenas), con un estilo mucho más clásico y conservador, como se observa en la “Venus de Milo”.

Galo moribundo

Pintura, cerámica y mosaicos

Lamentablemente, apenas se han conservado restos de pintura griega. Para conocer sus características, hay que acudir a la cerámica ya que copia o se inspira en la pintura mural. Posteriormente, la decoración de las cámaras funerarias etruscas parece seguir cánones griegos, como también los mosaicos y frescos romanos siguen las composiciones griegas. Otras fuentes de conocimiento, son las descripciones antiguas de autores clásicos como Pausanias. A través de este autor, conocemos la pintura mural y sobre tabla de Polignoto, pintor de la época clásica griega. La temática de este autor es fundamentalmente mitológica con obras como “La destrucción de Troya” y “El descenso de Odiseo al Infierno”. Estas obras, tristemente no se conservan. Otro pintor señalado fue Apeles, natural de Kos, que se asentó en Éfeso como pintor de Alejandro Magno. Su estilo es conocido por descripciones; por éstas se sabe que realizó un retrato de Alejando con un rayo, una escena de Afrodita saliendo del agua retorciéndose el cabello y escenas de caza en la tumba de Filipo.

Como se ha señalado, a través de las pinturas de las cerámicas griegas (de figuras rojas, negras, bilingües o de fondo blanco) se observa que, hasta el S.IV a.C., las representaciones se realizan bidimensionales sin perspectiva. Se usa la superposición de elementos para mostrar profundidad. Los frescos utilizarían tonos planos sin sombreado. En el S. V se alcanza cierta idea de espacio con intentos de perspectiva, de profundidad y los ojos en concordancia con la cabeza de la figura. En el siglo IV aparecen ya escorzos muy claros por lo que la idea de perspectiva ya es plena. La temática en las cerámicas sería religioso, mitológico y popular (escenas de la vida cotidiana y symposium, sobre todo a partir del S. V).

Los mosaicos griegos tampoco se conservan, los conocemos por copias romanas. Es destacable el “mosaico de Alejandro Magno”. La reproducción se encontró en la casa del Fauno de Pompeya, imita el original del s. III a.C. (etapa helenística). Representa a Alejandro Magno en la batalla de Issos contra el rey persa Darío.

Estudio de una obra representativa: La victoria de Samotracia

La victoria de Samotracia

La Victoria de Samotracia, también conocida como Niké de Samotracia (en griego la estatua se denomina Níke tes Samothrákes [Νίκη τῆς Σαμοθράκης]), es una escultura perteneciente a la escuela rodia del período helenístico. Se encuentra en el Museo del Louvre, París. Representa a Niké, la diosa de la victoria. Tiene una altura de 2,75 m y se elaboró en mármol hacia el 190 a. C. Procede del santuario de los Cabiros en Samotracia. Algunos expertos la atribuyen con cierta probabilidad a Pithókritos de Rodas. Fue descubierta en 1863 en la isla de Samotracia (Samothraki, en griego) por el cónsul francés Charles Champoiseau, arqueólogo aficionado.

Aunque cuando se descubrió se pensó que fue mandada a esculpir por Demetrio Poliorcetes para conmemorar su triunfo naval en Salamina sobre la flota de Ptolomeo Sóter en el año 306 a. C., porque figuraba en las monedas emitidas del 294 al 288 a. C., la datación de la escultura hacia comienzos del siglo II antes de Cristo hace más lógico pensar que en realidad se labró para celebrar las victorias sobre Antíoco III Megas.

La figura femenina de la Victoria con alas se posa sobre la proa de un navío, que actúa de pedestal de la figura, cuyo cuerpo presenta una leve y graciosa torsión. Va envuelta en un fino chitón y un manto, ropajes que se adhieren al cuerpo dejando traslucir su anatomía, tratamiento este que recuerda a la denominada técnica de «paños mojados» atribuida a las obras de Fidias. El manto forma un rollo sobre el muslo derecho para caer luego entre las piernas, dando lugar a una composición muy característica en otras figuras femeninas de la misma época.

Las ropas agitadas por el viento configuran el dramatismo, esta vez gozoso, tan característico de la escuela escultórica rodia, una de las más barrocas del helenismo. Hay que precisar que una de sus alas, al menos en parte, no es original, sino producto de una restauración.

Marinetti, en el Manifiesto Futurista publicado en Le Figaro en 1909, utilizó esta obra para ejemplificar su crítica a la estatuaria y, por extensión, al arte tradicional de tipo clasicista, en beneficio de un nuevo arte que rindiese culto a los progresos técnicos de la industrialización, connotados por la velocidad y las máquinas. Así, puede leerse que «un automóvil de carreras es más hermoso que la Victoria de Samotracia».

Otro ejemplo de la relevancia y la actualidad de esta obra es la Victoria de Samotracia del artista francés Yves Klein. Esta escultura está actualmente expuesta en el Museo del Louvre en París. Se trata de un vaciado de escayola, una miniatura de la estatua original, del famoso color dorado.

Bibliografía

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