Saltar al contenido
Ciencias Sociales

Tema 59: Evolución de las artes plásticas en el siglo XIX y hasta 1914

Introducción: el auge de los «ismos»

A partir de la segunda mitad del siglo XIX París se convierte en la capital de las artes. La profunda reforma urbanística de Haussmann transforma la capital francesa. Al filo del siglo XX se muestran los grandes progresos en la exposición Universal de 1900 como la electricidad que incidirá cada vez más en la vida cotidiana, así como la rapidez de las comunicaciones (automóvil, motor diesel, cinematógrafo, avión…) Todo ello contribuyó poco a poco a cambiar la percepción del mundo. Los artistas fueron los primeros en tenerlo en cuenta, puesto que la fotografía, en lo sucesivo banalizada, los había liberado de la preocupación por la semejanza o mímesis que algunos todavía tenían. En todo caso, la crisis del lenguaje plástico tradicional no se debe a un intento de huir de la realidad. Más bien al contrario, es el intento de representar mejor esa realidad lo que produce dicha crisis, afirmando la concreción del objeto e indagando en el carácter mediador de los lenguajes artísticos.

Pero, el florecimiento desmesurado de los «ismos» a golpe de manifiesto fundacional ha derivado en una amalgama de categorías en las que se ha tratado de encasillar la figura y las obras de numerosos artistas. Tal es el caso del impresionismo y del postimpresionismo. Por más que los críticos traten de diferenciar ambos conceptos no dejan de surgir incongruencias y contradicciones.

  • Si los objetivos que buscaban los impresionistas estaban basados en el estudio de la luz y el uso de colores puros y complementarios, si pintaban en su mayoría al aire libre, ¿dónde estarían Toulouse-Lautrec y Edgar Degas? Ellos trabajaban en escenas de interior. Toulouse-Lautrec es conocido por sus dibujos y carteles de la farándula que conformaba el Moulin Rouge y Edgar Degas pintaba bailarinas de tutú en diferentes escenarios cubiertos. Y si afinamos más, los carteles de Toulouse-Lautrec se parecían más a las populares estampas japonesas, que tan de moda estaban en la época, que al gusto impresionista. Incluso se podría decir que su técnica es la contraria del impresionismo.
  • Si la base de este movimiento es la luz y la luz produce sombras, los personajes que protagonizan los carteles de Lautrec carecen de estas características. Están realizados con tintas planas. También hay que tener en cuenta que ellos se conocían, incluso llegaron muchos a vivir en el mismo barrio. Eran contemporáneos.

Impresionismo, neoimpresionismo, divisionismo, puntillismo… ¿a qué viene tanto encasillamiento? ¿es procedente reducir la obra de estos artistas a los estilos de los que, se afirma convencionalmente, son portavoces? Es importante remarcar que estos artistas no pueden reducirse a un estilo.

El impresionismo

El impresionismo es un movimiento artístico​ referido especialmente a la pintura cuyo origen hay que situar en el comentario despectivo del crítico de arte Louis Leroy ante el cuadro Impresión, sol naciente de Claude Monet, generalizable a otros expuestos en el salón de artistas independientes de París entre el 15 de abril y el 15 de mayo de 1874 (un grupo en el que estaban Camille Pissarro, Edgar Degas, Pierre-Auguste Renoir, Paul Cézanne, Alfred Sisley, Berthe Morisot).

El impresionismo es un movimiento pictórico de transición entre la pintura tradicional y la pintura contemporánea. A la hora de estudiar este movimiento debemos tener en cuenta dos aspectos sobre el impresionismo.

Primero, como constante del arte, centra su atención en el estudio de la realidad igual que lo hicieron los renacentistas, de hecho no rompe con la perspectiva tradicional, además continuó la línea de investigación pictórica del siglo XIX, que en su día iniciara Delacroix, basada en el estudio del color y de la luz; (Velázquez y el cuadro de Las hilanderas).

Segundo, como fenómeno de la época a la que pertenece. Los pintores impresionistas no pretenden plasmar bellezas trascendentes, desean resolver problemas de técnica pictórica, inventar un nuevo espacio, nuevas posibilidades perceptivas. Monet, que afirmaba que «sólo hay una cosa verdadera, plasmar al primer golpe lo que se ve» y «no se plasma un paisaje, una marina, una figura: se plasma la impresión que se tiene a una hora del día de un paisaje, de una marina, de una figura». Van Gogh, que quiere expresar algo eterno en sus figuras, pero «a través de la vibración de las coloraciones». Monet, que pone el título impresión a un cuadro suyo (y sin pretenderlo da nombre a todo el movimiento). Cézanne, que afirma que desea revelar en la manzana que reproduce el alma del objeto

Todos ellos muestran su parentesco intelectual con la corriente tardosimbolista que podríamos llamar «epifánica». La búsqueda de la belleza abandona el cielo y lleva al artista a sumergirse en la materia. A medida que avance, el artista olvidará incluso el ideal de belleza que le guiaba, y entenderá el arte no ya como registro y provocación del éxtasis estético, sino como instrumento de conocimiento.

La forma del objeto aparece en sus cuadros disuelta en la luz, como una mancha informe en la que el color se descompone en mil variaciones, presentando una clara tendencia a la abstracción. Se trata de explorar el mundo pre-objetivo, sacar a la luz los modelos y las conexiones tácitas a las que recurrimos para construir nuestro mundo habitual. De este modo se hacen patentes aquellas dimensiones que, formando parte de nuestra visión cotidiana, nos resultan desconocidas, pues aceptamos las cosas en su presencia normal. Los impresionistas hacen visible algo del aparecer tácito pero incógnito de las cosas, y profundizan en la búsqueda del poder de la pintura, capaz de poner en evidencia la emoción que rodea los objetos, su significado más profundo y escondido, o la naturaleza misteriosa de la experiencia.

El impresionismo es la última corriente artística en la que todavía se busca un equilibrio entre forma y contenido. A partir de entonces, será la forma la única dimensión significativa, absorbiendo en sí al contenido.

Novedades temáticas

El impresionismo explotó dos temas fundamentales, el paisaje y el realismo.

El paisaje. Desarrolla la pintura de plain air, iniciada por los ingleses Constable y Turner y continuada por los realistas y barbizoniers (Corot y Rousseau «el aduanero»), fija su atención en los aspectos más efímeros del paisaje: el mar, el cielo, las nubes, el sol, etc. Los impresionistas tenían la costumbre de ejecutar series de un mismo lugar con la intención de captar lo fugaz, como así sucede en las continuas vistas de La Grenovillere de Monet y de Renoir. Todos los paisajes se expresan mediante la luz y el color, y muestran un desdén por la composición geométrica academicista, prefiriendo composiciones asimétricas.

El realismo. El impresionista busca la máxima expresión del realismo, la captación de la fugacidad de la vida, lo que se convierte en la gran paradoja impresionismo, ya que pretende ser tan realista que acaba con el naturalismo. No parece aventurado, por ejemplo, relacionar el advenimiento del realismo con el rechazo de las pretensiones románticas y del racionalismo idealista, presente —con diversos matices— en autores de diferentes tendencias artísticas anteriores.

Novedades técnicas

El color. Los impresionistas son defensores del predominio del color sobre la línea, sus figuras carecen de contorno, tal y como vemos en El hotel de las Rocas Negras en Trouville de Monet. Fueron muy conscientes de la complementariedad de los colores que Delacroix intuyó, en la naturaleza existen colores primarios y complementarios, y que Chevreuil corroboró. Si en la pintura tradicional los colores se mezclaban en la paleta, los impresionistas los yuxtaponían en el cuadro (no los superponían ni los mezclaban), así la retina del espectador generaba el color resultante. Preferían la utilización de los colores tal y cómo salían del tubo, ya que muchos artistas pintaban al aire libre y no les daba tiempo a mezclarlos porque se secaban. Confeccionaban la perspectiva en base a la gradación de los colores y no mediante reglas de geometría.

La luz. La luz se convierte en un instrumento de principal importancia, hasta el punto de que llega a disociar y disolver los colores, como es el caso de Ninfeas, y Catedral de Rouen puesta al sol de Monet. Abandonaron el claroscuro, es decir, cuando la luz se concibe como una fusión del negro y el blanco.

Los artistas

El punto de partida del movimiento se sitúa en las tertulias del Café Guerbois, donde Manet se convirtió en el promotor de la vanguardia por haber fundado en 1863 el «Salón de los Rechazados«, por sus continuos escándalos artísticos mediante obras como El almuerzo en la hierba, fue el primer pintor en acabar con la atmósfera y pintar en un solo plano como vemos en El pífano, y el primero en destruir el relato, como muestra El bar del Folies Bergere, y El balcón. Al Café Gerbois acudían Monet, Pisarro, Cezanne, Sisley, Renoir, escritores, críticos y un fotógrafo, Félix Nadar. En 1874 los artistas rechazados del Salón Oficial, constituyeron la Asociación de Artistas Impresionistas, institución a modo gremial que vivió de forma intermitente, conservando cada artista un fuerte carácter individual. Juntos organizaron su primera exposición en los talleres del fotógrafo Nadar, el fracaso fue absoluto, el crítico Louis Leroy publicó un artículo en el que con afán despectivo tildó de «impresionista» una obra de Monet Impresión: sol naciente. Sin embargo, los artistas siguieron trabajando, y realizaron varias exposiciones paralelas a las de los Salones Oficiales, pasando enormes dificultades económicas. El grupo acabó disgregándose en 1879 y sólo se mantuvieron en él Pisarro y Degas, pintor de caballos y bailarinas, de cuyo repertorio no debemos olvidar Mujer desnuda, de espaldas, peinándose. A partir de 1886 en la exposición «de los Independientes» aparecieron varias tendencias diferenciadas del mismo movimiento, los impresionistas puros, los neoimpresionistas como Seurat y Signac, y los simbolistas.

Eduard Manet, Desayuno en la hierba, 1863. Museo de Orsay, París
Claude Monet, Impresión sol naciente, 1872. Museo Marmottan-Monet, París

La escultura impresionista

A partir del siglo XIX todas las manifestaciones artísticas se hallan vinculadas entre sí, por eso, el impresionismo también afectó a la escultura, a la música y a literatura. La escultura vivía en esos tiempos una fuerte tradición académica que había llevado a la crisis del lenguaje clásico, tanto de forma, de significado, como de función.

Auguste Rodin renovó la escultura, cultivó el modelado de la luz sobre las superficies y los volúmenes, sus personajes se estudian individualmente, la forma se funde con la materia prima de la que procede, así sucede en Los burgueses de Calais, El beso, y Dánae.

Algunos escultores posteriores optaron por una recuperación del volumen, es el caso de Aristide Maillol, autor de La noche, cuyos postulados están próximos a los de Cezanne.

Auguste Rodin, El beso, 1889. Museo Soumaya, Ciudad de México
Aristide Maillol, La noche, 1902, Schlossplatz en Stuttgart (Öffentlicher Platz).

Movimientos vanguardistas de finales del siglo XIX

Divisionismo

Precedentes:

Se sitúan en el impresionismo, es más podemos utilizar el término neoimpresionismo, o mal llamado puntillismo. El divisionismo (también conocido como el cromoluminarismo) fue el estilo característico en la pintura neoimpresionista, definido por la separación de colores en puntos individuales que interactúan ópticamente. Por requerir que el visor combine los colores ópticamente en vez de mezclar los pigmentos físicamente, los divisionistas creyeron que lograban la luminosidad máxima posible científicamente. Georges Seurat fundó el estilo alrededor de 1884 como cromoluminarismo, inspirándose en su propio entendimiento de las teorías científicas de Michel Eugène Chevreul, Ogden Rood y Charles Blanc, entre otros. El divisionismo desarrolló junto con otro estilo, el puntillismo, que se define específicamente por el uso de puntos de pintura y no tiene como enfoque la separación de colores.

Características:

Se basa en la fragmentación sistemática de la pincelada, es un método científico por el que cada quantum cromático provoca una vibración en la retina del espectador, pero asegurándose la luminosidad y el color.

Evolución:

Fue practicado en sus inicios por Pisarro, pero fue desarrollado por Paul Signac (Puerto de Marsella) y George Seurat (Un domingo por la tarde en la Grande-Jatte).

Paul Signac, El puerto de Marsella, 1907, Museo del Hermitage, San Petersburgo.
George Seurat, Un domingo por la tarde en la grande-Jatte, 1884-1886, Instituto de Arte de Chicago .

Simbolismo

Precedentes:

El simbolismo es un movimiento paralelo al impresionismo, surgió en 1879, Jean Moréas publicó el Manifiesto simbolista en 1886, en el fondo consiste en una reacción antiimpresionista a través de una línea conceptual.

Características:

La nueva estética simbolista se inspiró en el sueño y en el misterio metafísico, donde cada forma no es sino un símbolo de una idea superior.

Evolución:

Es la misma estética de poetas como Baudelaire y Rimbaud, entre sus más importantes artistas destacaron Odilon Redon (Ojos cerrados) y Gustave Moreu (Júpiter y Sémele).

Gustave Moreau, Júpiter y Sémele (1894-1895). París, Museo Moreau.

Postimpresionismo.

Suele ser considerado como una reacción antiimpresionista a través de la continuación de la investigación.

Vincent Van Gogh (1853-1890):

La figura de este artista pasa por ser una de las más mediáticas de la historia del arte y tradicionalmente la crítica nos ha hecho creer que pintaba de maravilla, cuando la realidad es que la factura y la calidad de sus obras es mediocre si la comparamos con la de sus coetáneos Signac, Cézzane, Monet o Seurat; quienes hacían un mejor uso del color o Toulouse-Lautrec, quien superaba en su dominio en el dibujo no sólo a Vincent sino, en general, a la mayoría de los impresionistas. La fama de Vincent se debe sobre todo a las falsas historias que se han creado sobre su vida. El objetivo de todas esas historias era impulsar una gran campaña de marketing para inflar su obra hasta llegar a los precios estratosféricos que alcanza en las galerías de arte actualmente. Se puede decir de sus obras que poseen un carácter de autorretrato aunque lo que veamos en el cuadro sean simplemente unos jarrones con flores.

Vincent Van Gogh, Iris, 1890, Museo Van Gogh, Ámsterdam

En esta obra, Iris, podemos apreciar las bonitas pero a la vez tortuosas flores azules colocadas en un jarrón con el fondo amarillo. El uso de los colores complementarios puede sugerirnos su recurso como símbolo del bien y el mal. Además se puede apreciar cómo una de esas flores tiene el tallo roto y cae entre las demás tocando el suelo. Cabría pensar que es un autorretrato de sí mismo como pintor víctima de la sociedad, bohemio y maldito, artista incomprendido.

Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901):

Mostraba importantes diferencias con el impresionismo, es el caso de su predominio de la línea y la poca atención que prestó al paisaje, estando muy influenciado por la estampa japonesa, una de sus obras más significativas es Baile en el Moulin Rouge, y La Toilette.

Toulouse Lautrec, Baile en el Moulin Rouge, 1890, Museo de Filadelfia.

Paul Gauguin (1848-1903):

Creó con Emile Bernard el cloisonnisme, un estilo artístico de colores planos que rellenan delimitaciones realizadas por líneas gruesas, como si fuese una vidriera o un esmalte, de hecho tiene su inspiración en la vidriera, como así manifiesta su Cristo amarillo, muy interesante es también su etapa en Tahití, de la que dejará obras de fuerte simbolismo, destacando Manao Tupapau.

Paul Gauguin, Cristo amarillo, 1889, Museo Albright-Knox, Buffalo, Estados Unidos

Paul Cézanne (1839-1906):

Recuperó la forma y sobre todo el volumen, pero no mediante el color, de hecho dejó el lienzo vivo, sino por la geometrización de las formas utilizando como modelos el cilindro, el cono y la esfera, lo que le ha convertido en un precubista, una de sus obras más significativas es Madanne Cezanne en el invernadero, o Las grandes bañistas con una composición triangular.

Las vanguardias históricas de comienzos del siglo XX

La eclosión de las vanguardias artísticas en la primera década del siglo XX abre un momento nuevo. Se trata de un momento de experimentación y vanguardia que tampoco tendrá nada que ver con lo que seguirá tras la I Guerra Mundial. Los ejes que marcan esta época son tres:

Relación con la naturaleza (lo otro) y la representación de la figura humana, afirmada o desmentida, a partir de la tensión entre clasicismo y primitivismo, expresado a través de géneros tradicionales como el paisaje, la mitología o las bañistas y la representación de la figura femenina, nexo de unión entre el hombre y la naturaleza. Matisse con sus pastorales y Cézanne con sus bañistas vuelven a una tradición neo(clásica) que posibilita la unión con la naturaleza a través de la representación pictórica. Sus obras apuntan a un anhelo de futuro que podría identificarse con una nueva edad de oro. Picasso niega tal posibilidad con un “periodo negro” en el cual se opone a los anteriores y abre, con su cuadro Las señoritas de Aviñón una ventana al mundo contemporáneo.

Reflexión sobre el carácter mediador de los lenguajes artísticos, especialmente por la condición de las artes plásticas, sobre sus límites y posibilidades, el plano pictórico y el volumen escultórico, sobre los principios de un arte y otro, sus valores semánticos y capacidad expresiva. La crisis del lenguaje plástico tradicional no se debe a un intento de huir de la realidad. Al contrario, es el afán de representarla mejor el que lo produce. Pero esto significa aceptar qué es una representación pictórica, que la pintura no es una afirmación de la abstracción sino que afirma la concreción del objeto a través de la especificidad del medio.

De los dos ejes anteriores se deriva un tercero: el afán por la “autenticidad” que recorre buena parte del pensamiento y el arte contemporáneos, especialmente a partir del expresionismo. Lo auténtico es la “realidad verdadera” de lo otro y de uno mismo, lo inauténtico es aquello que impide alcanzar esa realidad verdadera, lo que la oculta. Lo inauténtico se identifica con todas aquellas pautas sociales que caracterizan a la sociedad burguesa y lo auténtico es lo propio del buen salvaje, cuya autenticidad se mide por el grado de proximidad a la naturaleza y viceversa, la inautenticidad crece más cuanto mayor es el número de mediaciones entre el sujeto y la naturaleza, entendida toda mediación como un obstáculo para tal relación.

El fauvismo

Los fauves bebieron del divisionismo, y en particular de Cezanne, Van Gogh y de Gauguin, creando el primer «ismo» del siglo XX que influirá en todos los posteriores. Nació en otoño de 1905, en una exposición de París en la cual se les calificó a sus representantes como fauves (fieras en francés), por la violencia de sus colores.

Existe un predominio absoluto del color, sin embargo éste no se corresponde con el de la realidad, ya que tiene un carácter simbolista, insertándose en un contorno delimitado por la figura y el espacio.

Henry Matisse (1869-1954):

Henry Matisse fue su mejor representante, este autor atravesó varias etapas, desde un puntillismo con Lujo, calma y voluptuosidad, al fauvismo puro de Alegría de vivir, pasando por lo corpóreo de Desnudo azul, lo decorativo de Armonía en rojo y finalmente el primitivismo de La danza.

El cubismo

Precedentes:

Uno de sus mayores precursores fue Paul Cezanne (1839-1906), (mencionado más arriba al referirnos al postimpresionismo), no debemos olvidar la influencia de la moda del arte primitivo (íbero y negro), y de las nuevas teorías del espacio-tiempo (teoría de la relatividad) que propugnaban una espacialidad novedosa. El cubismo surgió en el París de principios del siglo XX como una reacción contra el fauvismo, de la mano de Picasso y Braque. El término se empezó a utilizar en 1909.

Los cuadros de Cézanne, en efecto, expresan relaciones y formas significativas que integran nuestra percepción cotidiana, con la intención de poner en evidencia el significado más recóndito e intrínseco de las cosas. Para hacer esto debe forjar un nuevo lenguaje, abandonando la perspectiva lineal y aérea, y mostrar la disposición espacial a través de la modulación de los colores. Transforma en objeto sensible lo que, sin él, hubiera permanecido escondido en la vida de la conciencia.

Paul Cézanne, Monte Sainte Victoire, 1905, Museo del Arte de Zurich, Suiza

Características:

Muestra un rechazo de la perspectiva renacentista, de la ventana abierta (fenestra aperta, que diría Alberti), existe una primacía de la línea y de la forma sobre el color y la luz, los objetos se enfocan desde todos los ángulos y puntos de vista posibles, hace uso de nuevos procedimientos expresivos en el cuadro, como el collage (papeles pegados) ideado por Picasso.

Evolución:

Según la interpretación del marchante de arte Daniel-Henry Kahnweiler, el cubismo se inicia con Las señoritas de Avignon de Picasso en 1907, aunque en la historiografía del arte actual está cuestionada. Al margen de estono se consolidó hasta 1909.

la primera fase recibe el nombre de Cubismo Analítico (1909-1912), caracterizado por la descomposición de las formas y de los objetos en multitud de planos, y el uso de una gama cromática muy apagada. Una segunda fase fue el Cubismo Sintético (1912-1914), que supone cierta recuperación de algunas formas con unos planos mejor delimitados, además hay más color, en vez de «analizar» el objeto, lo «sintetiza», lo inició Picasso con Naturaleza muerta con silla de rejilla, lo continuaron Juan Gris (Guitarra y mandolina) y Georges Braque (El violín). Una tercera fase fue el Cubismo Hermértico o Ideático (a partir de 1914), surgió por evolución del anterior y su influencia fue decisiva en la pintura abstracta.

Pero el cubismo no terminó aquí, de hecho tuvo mucha influencia posterior, Fernand Lèger lo practicó utilizando la iconografía del mundo del trabajo, es el llamado tubismo, como vemos en La escalera. Delaunay creó el orfismo de formas circulares, caso de La ciudad de París. El neocubismo de Roger de la Fresnaye se expresó con La conquista del aire. El cubismo cinético mezcló el cubismo y el futurismo italiano, está representado por Marcel Duchamp. También cercano al cubismo se encuentra Amadeo Modigliani, cuyas figuras desnudas gozan de unos volúmenes muy particulares.

George Bracque, El violín, 1907, Museum of Modern Art, San Francisco (izquierda) Juan Gris, Guitarra y mandolina, 1919, Galerie Beyeler, Basilea (derecha)

Escultura

La escultura cubista cuenta con la obra de Picasso, quién en 1909 realizó la Cabeza de Fernande Olivier, ejemplo de cubismo analítico, mientras que su Guitarra constituye un ejemplo de cubismo sintético. Pablo Gargallo incorporó el hierro a su producción, y utilizó el vacío como parte de la obra, como vemos en El profeta. Semejante actitud escultórica mostró Julio González con su Monserrat. Otros escultores cubistas fueron Archipenko y Lipchitz.

Pablo Gargallo, El profeta, 1933, Museo Pablo Gargallo, Zaragoza

El expresionismo

Precedentes:

El contexto en el que surgió el expresionismo es el de una oleada de antipositivismo y la crisis del sistema socioeconómico y político vigente, destacando los desequilibrios sociales, como consecuencia del anarquismo y del nihilismo de la época, los expresionistas no sólo eran de izquierdas, sino que veían la industrialización como algo intrínsecamente malo. El expresionismo afectó a las artes, a la música, a literatura y al cine, y para muchos autores carece de fecha de inicio y de final, siendo un movimiento que se desarrolló por toda Europa, sin embargo, para otros historiadores, esta vanguardia es propia de la cultura alemana en las tres primeras décadas del siglo XX, teniendo su origen en la exposición de la Sociedad Berlinesa de 1911, año en el que se acuñó el término, y duró hasta la toma del poder por el nacionalsocialismo en 1933.

Características:

El artista influye en la obra de tal manera que incluso llega a la deformación intencionada de la realidad, en no pocas ocasiones, ello es el reflejo de un espíritu atormentado. Los expresionistas son contrarios al realismo impresionista y partidarios de la expresión subjetiva, realizan un tratamiento «violento» de la materia pictórica, como muestra el uso de colores puros, planos e incluso chillones. En lo temático muestran una preferencia por lo morboso, lo prohibido, lo sexual y lo fantástico.

Evolución:

La primera generación duró hasta la Primera Guerra Mundial y estuvo representada por Munch y Ensor. Munch trabajó en Noruega, toda su producción muestra un evidente miedo a lo indeterminado y a la soledad, su obra El grito es un símbolo pleno del universo expresionista, cuyo rostro representado no es sino el de una calavera malediciente. Ensor, también noruego, sorprende por una obra morbosa como muestra Esqueletos disputándose el cadáver de un ahorcado.

La segunda generación expresionista se centró en la Alemania de entreguerras, y se asocia a dos grupos: «Die Brücke» (el puente), formado por Kirchner (Autorretrato con modelo), Nolde (Danza alrededor del becerro de oro), Müller (Bañistas) y en Viena Kokochka (La novia del viento), todos ellos muestran un interés por el grabado alemán, el arte primitivo y la obra de Gauguin, Van Gogh y de Munch; el otro grupo es «Der Blaue reitter» (el jinete azul), surgido en Munich de forma simultánea al anterior, sin embargo sus representantes no eran alemanes, fueron Picasso, Braque, Malevich, Kandinsky y Franz Marc (Establos), ellos abrieron el camino de la abstracción. La tercera generación consistió en una etapa más figurativa, además fue un período más internacional, en España contó con las figuras de Gutiérrez Solana y Zuloaga, en México con Diego Rivera, que unió expresionismo e indigenismo bajo el prisma de la crítica social.

Edvard Munch, El grito, 1893, Galeria Nacional de Noruega, Oslo Ernst Ludwig Kirchner, Autorretrato con modelo, 1910, Kunsthalle Hamburg. Hamburgo

El futurismo

Precedentes:

Es un movimiento vanguardista surgido en Italia en torno a Marinetti, autor en 1909 del «Manifiesto Futurista», donde cantaba las excelencias de la sociedad industrial, pretendía transformar el mundo a través de la máquina y de la velocidad, «Un automóvil de carreras -escribe Marinetti- es más bello que la Victoria de Samotracia». Afectó a las artes, a la música y a literatura, en él subyace una concepción política, y por eso en 1918 Marinetti fundó el partido futurista, que reflejó un profundo belicismo nacionalista, muchos de sus miembros acabaron ingresando en las filas del fascio.

Características:

defienden la representación del movimiento y de la luz.

Evolución:

La pintura futurista cuenta, entre sus más importantes representantes, con Severini, cuya Bailarina azul, capta perfectamente todas las características del futurismo, lo mismo sucede con la obra de Balla Niña corriendo en un balcón. La escultura estuvo representada por Boccioni, autor de Formas únicas de continuidad en el espacio. El futurismo también sedujo a otros artistas como Marcel Duchamp, máximo representante del dadaísmo, que pintó en 1912 Desnudo bajando una escalera, una de las obras más famosas del arte contemporáneo, donde sintetizó futurismo y cubismo (cubismo cinético), no obstante para Duchamp y el movimiento Dada, la máquina era un elemento amenazador. Otro movimiento relacionado es el rayonismo o lucismo, que se desarrolló en Rusia a partir de 1911, en él se insiste en la representación de la luz, lo que abrió camino hacia la abstracción.

Marcel Duchamp, Desnnudo bajando una escalera, 1912, Museo de arte de Filadelfia (izquierda) Umberto Boccioni, Formas únicas de continuidad en el espacio, 1913, MOMA, Nueva York (derecha)

El dadaísmo

Precedentes:

Tiene su origen en el año 1916 en un hotel de Zurich llamado “Cabaret Voltaire”, en el que coincidieron gentes de lo más variopinto que huían de la Primera Guerra Mundial. Liderados por el rumano Tristan Tzara, afirmaron lo absurdo de la guerra y lo absurdo del mundo que había permitido tan grande aberración.

Características:

Dada, una palabra buscada al azar en el diccionario Larousse y que no significaba nada, negaba el valor del propio arte, de la palabra, de la sociedad, de todo, fue un nihilismo total.

Evolución:

No dudaron en emplear el humor y el escándalo como provocación, cualquier cosa podía convertirse en objeto artístico, Marcel Duchamp utilizó objetos encontrados para «desconceptualizarlos» y convertirse en un «ready made», en una nueva obra de arte, es el caso de su obra La fuente, que no es otra cosa que un urinario puesto al revés. En este movimiento participaron Arp, Max Ernst, Picabia y el fotógrafo Man Ray.

El surrealismo

Precedentes:

El surrealismo no sólo se limitó al campo de la pintura y de la escultura, también estuvo presente en la LITERATURA (Paul Eluard, Lorca), en el CINE (Buñuel), en la moda y hasta en la política, fue un movimiento con afán totalizador de la vida del hombre. André Bretón publicó en 1922 el «Manifiesto Surrealista», donde se cuestionaba la realidad existente y la propia vida tras la Gran Guerra y las teorías de Freud sobre el subconsciente. Hubo antecedentes en el Bosco, Blake, Goya y el simbolismo. Henry Rousseau, pintor aduanero, fue otro de sus precursores, carente de formación artística, recreaba una realidad sobrepasada por la magia y el misterio aunque con una factura ingenua, por ejemplo La gitana dormida. Marc Chagall, se movió entre la influencia fauve y la tradición eslava, creador un mundo plagado de símbolos y visiones oníricas influyó notablemente en el surrealismo. Otro precedente es la pintura metafísica formulada por Giorgio de Chirico, que tuvo una clara inspiración clásica, empleó constantemente símbolos con imágenes desconcertantes (maniquíes), que se movían por espacios vacíos de perspectiva cuatrocentista, como muestra en La torre rosa. René Magritte también hace la famosa “Ceci n’est pas une pipe”, cuestionando la dicotomía entre concepto y realidad.

Características:

El artista manifiesta un rechazo a lo racional, un interés por el mundo de lo onírico (el mundo del sueño), por el subconsciente y lo fantástico, además afirma todo lo negado por la moral convencional.

Evolución:

Podemos distinguir entre un surrealismo abstracto, que mezcla elementos figurativos con los abstractos, Miró es su más importante representante; y un surrealismo figurativo que cuenta con Dalí como mayor exponente, además de Magritte que partía de la espacialidad de Giorgio de Chirico para producir composiciones surrealistas (La violación), Delvaux que se recreaba en visiones oníricas, con figuras femeninas desnudas que se movían por espacios vacíos de perspectiva cuatrocentista de la pintura metafísica (Venus dormida), y Tanguy.

Rene Magritte, Ceci n’est pas une pippe, 1929, County Museum, Los Angeles

La abstracción

Vasili Kandinski (1866-1944)

Por «arte abstracto» se entiende aquél carente de figuración. Tradicionalmente se atribuye a Kandinski el ser su creador. Este artista ruso estudió Derecho y Economía y su llegada a la pintura fue tardía (a los 30 años), vinculado en sus orígenes al fauvismo y al expresionismo alemán, en 1910 se interesó por un arte «no objetivo» en el cual el único tema eran el color y la línea, entonces descubrió por error el arte abstracto por una acuarela vuelta sobre la mesa, pronto pintó su primera «acuarela abstracta» en la que eliminó toda referencia del mundo exterior. De lo espiritual en el Arte, la gran obra teórica de Kandinsky, fundamenta la necesidad de la abstracción, según su autor el arte debe relacionarse más con lo espiritual que con lo material, es más, el arte puro está definido en términos musicales. En 1917 Kandinsky regresó a Rusia y se puso al servicio de la Revolución Soviética, no tardó en desilusionarse y regresar a Alemania para trabajar en la Bauhaus. Su abstracción muestra una tendencia geométrica y la sensación de que las manchas flotan en el espacio.

Kandinski, acuarela abstracta, 1913

El constructivismo ruso

Precedentes: hunde sus raíces en el rayonismo, más tarde en el suprematismo de Malevich que buscaba formas geométricas que tapizaban un fondo blanco, es el caso de Cuadro negro sobre fondo blanco, y aún más Cuadro blanco sobre fondo blanco, también influyó el “Manifiesto Realista” (Moscú, 1920) de los hermanos escultores Gabo y Pevsner, y por supuesto el constructivismo bebe del compromiso social de la Revolución Soviética, en 1920 nació el «Manifiesto del Grupo Productista».

Características: el constructivismo buscaba una sola actividad plástica capaz de integrar a la pintura, escultura y arquitectura, un arte nuevo para una nueva sociedad.

Evolución: produjo multitud de obras y proyectos, la mayoría utópicos como el monumento a la Tercera Internacional de Tatlin, desapareció a finales de los años 20 por el exilio de la vanguardia rusa ante el conservadurismo de la era Stalin.

El neoplasticismo

Precedentes: es síntesis del cubismo, la abstracción geométrica y el constructivismo, surgió en Holanda después de la Primera Guerra Mundial y se vinculó a la revista «Dej Stijl» (El estilo), Piet Mondrian es su mayor representante.

Características: busca un arte puro, capaz de transformar el mundo, universal, para todas las épocas y para todas las personas, por eso usa colores puros y formas geométricas que todos sepan interpretar.

Conclusión

El relato sobre la deriva del arte contemporáneo ha sido descrito con precisión por Clement Greenberg. Para este autor, la revolución del arte moderno es un autodescubrimiento del arte, la culminación de un proceso histórico a la búsqueda de la pureza y la singularidad de cada forma de ensimismamiento artístico, el desarrollo de la pureza y la especificidad de la obra de arte: el grado cero de su escritura. Tras la era del terror a la que asiste la humanidad en el ecuador del siglo, el arte abandona definitivamente su función sacerdotal de representar el mundo, que para Adorno se ha vuelto irrepresentable en su horror, para explorar un arte al margen de la representación, un arte del afuera, de lo no conceptualizable. Este proceso se lleva a cabo por una doble vía: la desmaterialización del objeto artístico obsesivamente desintegrado en las prácticas conceptuales de Piero Manzoni, Yves Klein o Joseph Beuys; y, por otro lado, la eliminación del referente y la representación en la imagen-icono, de herencia publicitaria, del arte pop, al que considera un movimiento vulgar de la cultura masas y hacia el que apenas disimula su desprecio. Este momento esencial para la estética, paralelo al estallido de la sociedad mediática, fue analizado sagazmente por Arthur Danto en sus tesis programáticas sobre el fin del arte, concepto con el que describía el acceso a una etapa posthistórica para la práctica artística y, en cierto modo también, a una época de vaciamiento del poder representacional de las imágenes.

Bibliografía