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Ciencias Sociales

Tema 2. La diversidad del medio geográfico en el planeta. La interacción de factores ecogeográficos.

Evolución del la actual formación del relieve del planeta

La teoría de la deriva continental. Alfred Wegener 1912

Esta teoría fue propuesta por Alfred Wegener a principios del siglo XX y pretendía explicar el intrigante hecho de que los contornos de los continentes ensamblan entre sí como un rompecabezas y que estos tienen historias geológicas comunes. También aportó pruebas geológicas que indicaban similitud entre las rocas de los diferentes continentes que el sugería unidos. Esto sugiere que los continentes estuvieron unidos en el pasado formando un supercontinente llamado Pangea (en idioma griego significa «todas las tierras») que se fragmentó durante el período Jurásico, originando los continentes actuales. Esta teoría fue recibida con escepticismo y finalmente rechazada porque el mecanismo de fragmentación (deriva polar) no podía generar las fuerzas necesarias para desplazar las masas continentales.

Teoría de expansión del fondo oceánico

La teoría de expansión del fondo oceánico fue propuesta hacia la mitad del siglo XX y está sustentada en observaciones geológicas y geofísicas que indican que las cordilleras meso-oceánicas funcionan como centros donde se genera nuevo piso oceánico conforme los continentes se alejan entre sí. Esto fue propuesto por John Tuzo Wilson.

La teoría de la tectónica de placas

La teoría de la tectónica de placas fue forjada principalmente entre los años 50 y 60 y se le considera la gran teoría unificadora de las Ciencias de la Tierra, ya que explica una gran cantidad de observaciones geológicas y geofísicas de una manera coherente y elegante. A diferencia de otras ramas de las ciencias, su concepción no se le atribuye a una sola persona como es el caso de Isaac Newton o Charles Darwin. Fue producto de la colaboración internacional y del esfuerzo de talentosos geólogos (Tuzo Wilson, Walter Pitman), geofísicos (Harry Hammond Hess, Allan V. Cox) y sismólogos (Linn Sykes, Hiroo Kanamori, Maurice Ewing), que poco a poco fueron aportando información acerca de la estructura de los continentes, las cuencas oceánicas y el interior de la Tierra.

Principales formaciones del relieve actual

Dentro de este grupo podríamos incluir a los tres tipos mayores del relieve terrestre, tanto con relación a su extensión como a su importancia: los macizos antiguos y escudos, las cuencas o llanuras sedimentarias y las cordilleras recientes, levantadas durante el Cenozoico.

Macizos antiguos y escudos

Formados en el Precámbrico, constituyen las formas de relieve de formación más antigua que existen, sobre las cuales se ha ejercido una acción muy larga e intensa de las fuerzas erosivas y, en algunos casos, fuerzas internas que realzaron esos relieves y, por lo tanto, los rejuvenecieron. Por regla general, este rejuvenecimiento de los relieves más antiguos de la corteza terrestre se realiza por levantamientos generales o epirogenéticos en amplias zonas debido a la acción de las fuerzas internas sobre las propias placas de la Litosfera. El resultado es la formación de un relieve invertido, en el que los sinclinales ocupan las partes más elevadas del relieve, mientras que los anticlinales resultan vaciados al ser atacados desde un principio por la erosión. Un ejemplo de este tipo de macroforma sería el escudo Fenoscándico.

Cuencas y llanuras sedimentarias

Son terrenos poco accidentados y bastante bajos, normalmente no superan los 200 metros de altitud. En Latinoamérica predominan los de tipo sedimentario, es decir, llanuras rellenadas por arrastre de sedimentos. En muchos casos poseen algunos recursos mineros (yacimientos petrolíferos), forestales y agropecuarios.

Cordilleras de formación reciente

Son las alineaciones montañosas de levantamiento más reciente, generalmente levantadas durante el Cenozoico, es decir, son macroformas del relieve generalmente cercanas al Pacífico, como son las cordilleras alpinas, la de los Andes, Himalaya y muchas otras. Constituyen las partes más elevadas del relieve terrestre debido al corto tiempo geológico en el que ha actuado la erosión.

En México se le conoce como Sierra Madre Occidental; con 1.200 km de longitud, alturas que sobrepasan los 2.000 metros e inactividad volcánica. Luego al extremo Sur de México, en el Golfo de México se une a Sierra Madre Oriental, formando así una sola cadena montañosa. En Centroamérica la cordillera recibe el nombre de Andes Centrales con presencia de vulcanismo, exceptuando el tramo de Honduras. En América del Sur se le da el nombre de cordillera de Los Andes, la cual se extiende por 9.000 km desde la zona de Yaritagua hasta el Cabo de Hornos; siendo ésta relativamente joven y actuando como biombo climático, de gran actividad volcánica, con formas abruptas y recursos hídricos y minerales. Es así que la cordillera se hunde en el paso Drake y reaparece en la Antártida con el nombre de Antartandes.

La interacción entre el relieve y los diferentes factores ecogeográficos

El planeta se divide en ambientes geográficos muy diferentes en función de factores ecogeográficos (entre ellos el hombre). La Ecogeografía aúna los conocimientos de Ecología y Geografía para estudiar las relaciones de los seres con su medio físico, siendo el objeto de la Ecología los seres vivos y el objeto de la Geografía su medio geográfico (el paisaje).

Comenzaremos por exponer los conceptos de biotopo, biocenosis y los principales factores biogeográficos, y seguiremos con una clasificación (siempre artificial, como todas) de los medios geográficos de la Tierra. Es evidente que no hay una clasificación consensuada de los medios geográficos del planeta, pues, a grosso modo, hay una por cada clasificación climática, ya que el clima es el factor más importante de diferenciación del medio natural a escala planetaria. En suma, relacionamos cada medio con un clima, aunque hay numerosas excepciones, debido a la diversidad de factores ecogeográficos.

En esta clasificación diferenciamos estos grandes grupos:

1) Los medios de los climas intertropicales: A) Húmedos: Ecuatorial, Subecuatorial, Monzónico. B) Áridos: Tropical. Semiárido (o subárido). Árido.

2) Los medios de los climas extratropicales: A) Templados: Templado cálido. Templado frío. B) Fríos: Frío. Polar.

En cada medio distinguiremos entre biotopo y biocenosis.

Conceptos del medio natural.

El medio natural se diferencia en biotopo y biocenosis, que juntos forman el ecosistema, determinado por unos factores ecogeográficos.

El biotopo

El biotopo (lugar para la vida): es la parte mineral del medio natural, el soporte y la fuente de energía de la biocenosis. Está compuesto por tres elementos:

  • Una porción de la litosfera (el relieve de la tierra sólida, que proporciona nutrientes a la vida).
  • La atmósfera (la envuelta gaseosa de la tierra, que determina el clima, controla el intercambio de calor y agua y proporciona elementos gaseosos vitales: oxígeno, carbono, hidrógeno, nitrógeno).
  • La hidrosfera (las aguas).

La biocenosis

La biocenosis es la parte viva y orgánica del medio natural. Está compuesta por cuatro elementos:

  • La fitocenosis (vegetación).
  • La zoocenosis (fauna).
  • La edafocenosis (el suelo).
  • El hombre.

El ecosistema

De la compleja combinación de los elementos del biotopo y de la biocenosis resulta el ecosistema: el nivel de organización de individuos de múltiples especies. Una variación en un elemento ocasiona cambios en todos los demás; su fuente última de energía es la solar. No es el conjunto de medios geográficos que componen el planeta, pues el geógrafo estudia tanto el biotopo como la biocenosis, mientras que el ecólogo se centra en la biocenosis.

Los factores ecogeográficos

En suma, el medio geográfico es un sistema resultado de la interrelación de factores ecogeográficos, que influyen en el biotopo y la biocenosis:

  • El relieve (pendiente que afecta al drenaje, orientación de las vertientes y procesos erosivos).
  • El clima (precipitación, temperatura, luz, viento).
  • Los seres vivos (vegetación y fauna).
  • Las aguas (formas de drenaje).
  • Los suelos (estructura y textura del suelo, contenido en humus, horizontes, acidez, salinidad, actividad bacteriana y animal).
  • El hombre (las modificaciones que provoca).

Tipología de la diversidad del medio físico geográfico

El medio en las zonas intertropicales

Húmedas: ecuatorial. subecuatorial. monzónica

Se extienden por todo el ámbito intertropical húmedo (climas ecuatorial, subecuatorial, mónzónico). Estas tres zonas climáticas comparten el medio forestal tropical húmedo, aunque hay diferencias entre las tres, que resultan en tres tipos de bosque: el bosque ombrófilo (ecuatorial), el bosque mesófilo (subecuatorial y monzónico) y el bosque tropófilo (monzónico).

El medio forestal tropical húmedo

Biotopo.

El clima se caracteriza por la regularidad térmica todo el año y por las abundantes precipitaciones de > 2.000 mm (incluso de 5.000), que es el factor diferenciador, pues son continuas durante todo el año en el ámbito ecuatorial y hay una creciente (hasta seis meses) presencia de periodo seco a medida que nos alejamos del Ecuador, hasta pasar al medio saheliano y finalmente al subdesértico. Parte del agua se almacena en la capa freática y es una reserva para el periodo seco, pero altera el sustrato (capa de alterita de hasta 50-100 m que recubre la roca madre).

Se distinguen tres tipos de climas:

El clima de la zona ecuatorial, en la que la estación lluviosa dura casi todo el año, tiene precipitaciones elevadas (más de 1.500 mm anuales), regularmente repartidas durante todo el año. La temperatura es también muy regular y la oscilación térmica anual es poco importante.

El clima de la zona subecuatorial se diferencia del de la ecuatorial por la existencia de algún mes con un cierto déficit de lluvias y una sequedad, que apenas afecta, empero, a la vegetación.

El clima monzónico se caracteriza por el acusado contraste entre la estación lluviosa (monzón) y la estación seca. A pesar de la sequedad que predomina durante una gran parte del año, la pluviosidad anual es la más alta de este grupo de climas y se concentra casi totalmente en la estación lluviosa.

El relieve está dominado por las formas suaves relacionadas con la existencia del manto de laterita (que surge en formas redondeadas, como los “panes de azúcar”).

La red de drenaje es de escasa pendiente y está organizada en cursos meandriformes delimitados por hileras de árboles, con zonas pantanosas y grandes llanuras aluviales. En las zonas rocosas con grandes desniveles los ríos tienen rápidos y cascadas.

Biocenosis

La flora es de extraordinaria riqueza y variedad. La distribución de las formaciones vegetales está en función de la abundancia de las precipitaciones, con una selva que se degrada a medida que disminuyen. También interviene el tipo de suelo y la acción antrópica. Hay tres tipos de bosque: ombrófilo, mesófilo y tropófilo, que también se llaman respectivamente ecuatorial, subecuatorial y monzónico.

– Bosque ombrófilo. Es el bosque ecuatorial (o selva), siempre verde, pluvioso, de plantas higrófilas, de gran densidad y variedad de especies vegetales, perfectamente adaptadas al clima. Se sitúa en las zonas más húmedas de los climas tropicales (zona ecuatorial), sin un ritmo estacional porque el aire es siempre cálido y húmedo. Es un bosque denso y cerrado formado por numerosos estratos (altura superior de 30-40, hasta 60 m), con árboles de hoja persistente. Tiene una rica y muy variada flora, sin predominio de una especie, con lianas y epifitas que usan los troncos como soportes y con flores de gran belleza. Los troncos son elevados y rectos, las raíces poco profundas, el follaje oscuro y denso, lo que impide la llegada de la luz al suelo e imposibilita el sotobosque. Ocupa grandes zonas en la cuenca del río Congo en África y algunos sectores de la Amazonia en América del Sur.

– Bosque mesófilo. Es el bosque denso mixto. Se sitúa en zonas con estación seca (zona subecuatorial más periférica y zona monzónica), con plantas tropófilas (adaptadas a la alternancia seco/húmedo). El bosque o selva subecuatorial no es muy diferente del ecuatorial, pero se diferencia de este por los árboles de hoja caduca (en el estrato superior), dominando a los perennifolios. El número de caducifolios (y el tiempo de defoliación) aumenta a mayor duración de la estación seca. Las raíces son poco profundas, aunque algunas llegan a varios metros para alcanzar las reservas de agua. Ocupa sectores más importantes que el ecuatorial, cerca del Ecuador, tanto en el golfo de Guinea en África como en la Amazonia en América del Sur.

– Bosque tropófilo. Es el bosque seco denso. Se sitúa en zonas con una estación seca larga, de 5 o 6 meses (zona monzónica). Los árboles son menos altos, caducifolios, espinosos y con raíces profundas. El sotobosque es más rico porque la iluminación es mejor. El bosque monzónico (jungla) presenta un elevado porcentaje de especies caducifolias, puesto que la humedad no es constante durante todo el año. Su zona se extiende entre los 15º y 20º de latitud y los ejemplos más característicos del clima están en la India e Indochina en Asia y en la costa norte del golfo de Guinea en África.

El bosque húmedo se prolonga por los valles de las zonas secas próximas. El manglar se desarrolla en los estuarios y zonas costeras, en lucha contra la salinidad mediante raíces aéreas o el filtrado por las células de las raíces.

La fauna es muy variada y abundante, distribuida por estratos. En el superior hay insectos, pájaros, simios. En los inferiores hay jaguares, simios, serpientes. En las aguas hay peces, cocodrilos, batracios, tortugas. Abundan los microorganismos que descomponen la vegetación muerta, así como los que transmiten enfermedades.

Los suelos no son muy ricos por el excesivo lixiviado (debido a la humedad, la permeabilidad de la laterita y la actividad de los microorganismos que mineralizan la hojarasca sin humidificarla). Son suelos ferralíticos de perfil A/B/C, con una capa insignificante de humus, un horizonte A de arena lixiviada, un horizonte B de un grosor de un metro con arcilla (caolinita con mucho hierro y aluminio) y un horizonte C de roca madre (generalmente laterita, en forma de nódulos semirocosos de óxidos de hierro, de una fertilidad muy baja o nula).

La presión antrópica puede ser excesiva: roturaciones itinerantes con incendios que pueden degradar la vegetación.

Áridas

Tropical: la sabana

Biotopo.

Es un clima tropical con una larga estación seca (el invierno). El clima de la zona tropical tiene precipitaciones importantes (aunque a veces sean inferiores a 800 mm), pero con más de seis meses de déficit acusado.

Las sabanas se sitúan entre los 5º y 2º de latitud, sobre todo en el hemisferio Sur, sobre sectores muy grandes de la Tierra, es una transición entre las zonas intertropicales húmedas y las más áridas y presenta muchas variantes según la importancia de la aridez.

La s­ab­ana (como el clima mediterráneo) tiene unas precipitaciones aceptables, con isohieta de > 500 mm y a menudo de 1.500 mm (en cambio < 200 el desierto y < 500 la estepa intertropical), pero son irregulares, con seis meses de mucha lluvia y cuatro meses de sequía.

Las temperaturas son altas (> 20, con hasta 26ºC en época de lluvias en algunos lugares) y regulares en el año.

Su origen se relaciona con factores edáficos (sabana primaria) o antrópicos (sabana secundaria). En la sabana secundaria los procesos erosivos son intensos: combinación de la arroyada concentrada y los movimientos en masa.

Biocenosis.

La flora de la sabana está formada por plantas herbáceas y algunos árboles aislados. Es tropófila (adaptada a los cambios de estaciones seca y húmeda). La sabana es un dominio de las herbáceas (gramíneas con rizomas, para adaptarse al clima tropical de estación seca) con algunos árboles, generalmente leguminosas (acacia) con copas en sombrilla, y palmeras. Los troncos son rechonchos, almacenan agua (baobab), raíces muy profundas o extendidas lateralmente.

La sabana es un medio muy favorable para la fauna: insectos (termitas y hormigas), roedores, grandes herbívoros (antílopes, búfalos, jirafas, rinocerontes, elefantes, cebras, gacelas) que se desplazan en grandes rebaños en busca de comida y agua, seguidos por felinos carnívoros (leones, leopardos, tigres) y los carroñeros (hienas, buitres).

Los suelos son muy variados: ferruginosos (zonas de poca humedad y estación seca), ferralíticos (zonas más húmedas, con costras). El más abundante es el latosuelo lixiviado.

Por su fisonomía hay cinco tipos de sabana:

– Sabana herbácea o desnuda, sin árboles ni arbustos.

– Sabana arbustiva, con hierba y arbustos.

– Sabana arbórea, con algunos árboles medianos.

– Sabana de bosquecillos o sabana parque, con árboles agrupados en pequeñas cantidades.

– Sabana forestal, con una gran densidad de árboles, como en un bosque claro.

La transición entre la selva y la sabana es difusa, con unos límites relacionados con las condiciones del suelo y la acción del hombre. Esto permite distinguir las:

– Sabanas originales, con origen climácico, en un clima tropical de estación seca, con suelos favorables a la hierba.

– Sabanas de degradación por origen antrópico. Se extienden por la destrucción del bosque tropical mediante roturaciones e incendios, favoreciendo la desaparición del microclima húmedo de la selva, con el resultado de sequía, transpiración y formación de costras en superficie.

Semiárida (o Subárida)

Biotopo.

El clima de la zona semiárida (o subárida) presenta una estación seca que dura casi todo el año, en la cual se registran sólo tres meses, como máximo, de precipitaciones. Se da en todos los continentes y normalmente bordea los desiertos.

Se extiende entre el dominio árido y el subhúmedo, con precipitaciones >200 mm y un máximo distinto según el lugar, pero hay una irregularidad interanual de las precipitaciones, con una larga estación seca. La sequía es un grave peligro, al sufrir la vegetación, huir la fauna y desecar el suelo.

La red hidrográfica es muy irregular.

Los procesos erosivos son importantes: arroyada difusa (arrastra la capa superficial del suelo) y concentrada (en las pendientes), inundaciones, viento.

Biocenosis.

La vida de flora y fauna es pobre, pero mucho más rica y variada que la del medio desértico. La vegetación se reduce a arbustos espinosos y se degrada progresivamente cuanto más aumenta la aridez. Los suelos son variados, con predominio del suelo pardo de estepa con costras a mayor profundidad.

Son zonas muy habitadas (hacia 1990 más de 600 millones de personas en 47 millones de km²), cuya dureza climática y una erosión por la acción antrópica excesiva (deforestación, incendios, presión ganadera) son dramáticas para el medio y el hombre.

Árida: el medio desértico

Se extiende por las zonas áridas en las que la sequía se agrava por el calor. Generalmente se da en los extremos de la zona semiárida y a menudo la desborda ampliamente. Se concentra sobre todo en las zonas continentales de los dos hemisferios. Los ejemplos más importantes son los desiertos de África (Sahara, Namibia, Kalahari), América del Norte (Arizona, norte de México) y del Sur (Atacama), Asia (Arabia, Asia Central, Gobi) y Australia (Victoria).

Biotopo

El clima determina el resto de las relaciones. El clima de la zona árida (también llamada desértica, aunque no se debe confundir con el régimen climático de desierto, que se extiende también por otras zonas), tiene una estación seca que dura todo el año y las precipitaciones son muy esporádicas y escasas, debido a la presencia de anticiclones permanentes provenientes de las calmas subtropicales situadas a unos 25º-30º de latitud.

Se caracteriza por la gran aridez, derivada de altas temperaturas, precipitaciones escasas de < 250 mm, alta evaporación, escasa humedad relativa, amplio contraste de temperaturas de día/noche (oscilación media de 40ºC que puede llegar hasta 90ºC, entre +56ºC y -40ºC) y fuertes vientos (hamadán, simún, sirocco).

La irregularidad de las precipitaciones es notable, tanto interanual como de las estaciones, pudiendo variar los ciclos de año en año (por ejemplo un otoño húmedo seguido de un otoño seco).

Hay una gradación zonal, desde el margen subhúmedo a una aureola semiárida y un núcleo árido con un centro hiperárido.

La red de drenaje es peculiar, con los uadi (torrentes a veces de gran tamaño), que tienen un periodo seco sin circulación con el talweg seco y pedregoso bordeado por arbustos y un periodo húmedo tras una lluvia, con arroyada, desapareciendo el agua por evaporación o infiltración. Es una circulación de endorreísmo o arreísmo.

Es un relieve variado, con rasgos del Cuaternario (morrenas, valles glaciares) y de otras épocas geológicas.

Actúan importantes procesos erosivos:

– Termoclastia, con ruptura de la roca por los cambios de temperatura.

– Crioclastia, con cambio de volumen del agua al helarse.

– Haloclastia, con cambios de volumen de la sal al cambiar la humedad.

– Acción del viento, en tres fases: barrido del material más fino, corrosión con las partículas arrastradas por el viento, deposición formando dunas (reunidas en las cadenas silk, y en las agrupaciones erg).

Biocenosis.

La vida está limitada por las duras condiciones climáticas. La vegetación es casi nula, por la falta de agua.

Las plantas desarrollan mecanismos de adaptación: la xerofilia con raíces profundas, hojas pequeñas y coriáceas, ramas espinosas, forma de bola; los terofitos esperan en forma de semilla a que llegue la época favorable. Son formaciones abiertas, de escasa altura, aunque hay diferenciación según los factores del clima.

La escasa fauna se adapta al clima, con pelaje raso, fisiología de almacenamiento de agua (giba del camello), metabolismo de fabricación de agua a partir de la grasa, vida subterránea, recorrido de grandes distancias para tomar agua, estivalización (latencia en el periodo seco, incluso años)… Destacan los insectos y algunos pájaros, roedores y reptiles, junto a los camellos y dromedarios.

El desarrollo de suelos es muy limitado, por la ausencia de vegetación y microorganismos. La evaporación y la salinidad de las aguas (por el endorreísmo) favorecen la formación de costras carbonatadas o salinas en superficie. En los márgenes del desierto hay suelos pardos de estepa con costra caliza enterrada. En los interiores del desierto hay suelos grises desérticos serozem con una costra aflorante. Abundan las precipitaciones salinas en las depresiones. Hay suelos fértiles de los oasis, donde el agua dulce es abundante.

El medio en las zonas extratropicales

Los medios de los climas extratropicales comprenden todos los que están situados geográficamente fuera de los trópicos, en las latitudes medianas o altas. La temperatura media anual es más baja que en los climas intertropicales (no pasa de 20ºC) y aparece una estación con un déficit importante de calor, formada por uno o dos meses de invierno con una media mensual de 6ºC o menos. Las diferencias dentro de este grupo son de carácter térmico (lo que lo diferencia de la estabilidad del anterior), y las divisiones en zonas dependen de la importancia y duración de la estación fría.

Se pueden distinguir en este grupo cuatro climas: templado cálido, templado frío, frío y polar. Cada uno corresponde a un medio típico.

Templadas

El medio templado

Ocupa una superficie muy importante, con unas isotermas de 10ºC el mes más frío y de 18ºC el mes más cálido. Hay una gran variedad de medios: medio forestal templado, medio mediterráneo, medio montañoso (o alpino), praderas…

Templada cálida

Los medios del clima templado cálido ocupan un franja entre el paralelo 30º y el 45º o 50º. Las temperaturas medias anuales son elevadas y las medias de verano pueden llegar a los 24ºC o 25ºC. Dentro de esta zona se pueden distinguir el clima mediterráneo (en los extremos occidentales de los continentes) y el clima chino (en los extremos orientales, en concreto en las costas orientales de Asia y en sectores de la costa oriental de África y América. Su diferencia principal, además de la localización, es la de las precipitaciones: el mediterráneo tiene una fuerte sequedad de verano y una pluviosidad máxima equinoccial (primavera y otoño), mientras que el chino tiene una distribución de las lluvias más regular durante el año, y son también más abundantes.

La vegetación de estas zonas refleja esos dos hechos. La mediterránea está constituida por formaciones arbustivas de encinas y coníferas, mientras que la china tiene especies tropicales (bambúes, palmeras) y otras de clima templado de hoja perenne o caduca. Nos referiremos en extenso al mediterráneo.

Medio mediterráneo

Se extiende en una latitud entre 30º y 40º por las regiones del Mar Mediterráneo y las regiones subtropicales de la fachada occidental de los continentes: California, Chile central, El Cabo en el extremo sur de África y el suroeste de Australia.

Biotopo

El clima mediterráneo destaca por la coincidencia de la estación más seca con la más cálida debido al ascenso de las altas presiones subtropicales, lo que provoca una importante sequía estival. Las temperaturas no son excesivas sino bastante agradables. Las precipitaciones son de 400-600 mm que pueden llegar en algunas zonas a los 900.

La evolución geomorfológica en el Cuaternario fue complicada debido a su latitud, con un paisaje muy variado, con herencias tropicales, glaciares y torrenciales. La dinámica actual es intensa: sequía, incendios, lluvias torrenciales de otoño (gota fría), heladas invernales. Coincide generalmente con zonas de cierta inestabilidad tectónica (terremotos, erupciones volcánicas), debido a los plegamientos.

La red de drenaje está bien organizada, con cambios bruscos de caudal, con máximo en otoño-invierno y mínimo (estiaje) en verano. El contraste se modera en las regiones kársticas (regularización con caudales subterráneos) y montañosas (fusión de nieves). Las ramblas (rieras) son fuertes pulsaciones de caudal tras aguaceros intensos (gota fría), con efectos catastróficos, mientras que en verano pueden estar secos sus cursos.

Los procesos erosivos están favorecidos por la acción antrópica. Los procesos más importantes son:

– La erosión granular, sobre todo de arenisca y granito.

– La arroyada, que puede ser concentrada o difusa. En la concentrada aparecen cárcavas y badlands. En la difusa está incrementada por la deforestación, que deseca el terreno en verano y facilita el arrastre con las lluvias.

– Los movimientos en masa (solifluxión) se producen al despegarse el suelo arcilloso empapado de agua, pudiendo ser movimientos lentos o rápidos (coladas de barro). El fenómeno es favorecido por el aterrazamiento de las laderas para el cultivo o para frenar el abarrancamiento.

– La colmatación de los fondos de valles se debe a la sobrecarga de caudales de agua, en los deltas de las desembocaduras y en los puntos de ruptura de la pendiente fluvial (paso de montaña a llanura). El efecto es catastrófico en la estación húmeda si hay inundaciones al subir de repente el nivel del río por encima de sus márgenes.

Biocenosis

La flora es orofita (al ser muy especializada es propia en exclusiva del medio, o sea un endemismo) y se adapta a la sequía estival: raíces fuertes y largas para buscar el agua subterránea, hojas duras (cutícula para evitar la pérdida de agua por el calor) y pequeñas, hojas convertidas en espinas, tallo leñoso, aceites protectores del hielo y de la evaporación.

El bosque climácico es de hoja perenne y esclerófilo, con dos especies predominantes: la encina (el principal, de gran riqueza ecológica) y el alcornoque (en suelos silíceos). En los suelos arenosos abunda el pino piñonero. Hay también lentiscos, enebros y acebuches.

La fauna es variada pero muy esquilmada. Se parece a la templada: insectos, artrópodos, pájaros, réptiles, zorros, linces, osos, mamíferos gregarios…

Los suelos son variados y poco desarrollados (por la poca humedad), con mucha carbonatación (color claro). Predomina el tipo pardo forestal en los bosques y el tipo de vertisuelos negruzcos en las zonas húmedas. A menudo están muy erosionados. Por ejemplo en Cataluña hay en la alta montaña los rankers y rendzinas pobres (poco humus), en la baja montaña los suelos son más grises (humus de hojarasca), con xerorendzinas de las rocas sedimentarias, terra rossa (color rojo) de la caliza y suelo salino en los deltas.

Hay una fuerte degradación del bosque climático, por la antropización y desforestación, que sigue las siguientes etapas de menor a mayor intervención humana:

1) Encinar: de árboles de 10-20 m de altura, con cobertura vegetal del 100%, suelo pardo forestal bien desarrollado. Su cultivo y posterior abandono origina la erosión y la pérdida del horizonte edáfico más fértil, y así el encinar se convierte en maquia.

2) Maquia: formación arbustiva cerrada en zonas de roquedo silíceo, de pequeñas encinas, madroños, enebros y lentiscos, de una altura pronunciada (la facilidad  para ocultarse hizo que el término se extendiera a los guerrilleros, los maquis).

3) Garriga: formación abierta en zonas de roquedo calizo, más baja, olorosa, de coscoja, matas de tomillo, espliego y jaras.

4) Estepa: sólo de jaras y gramíneas.

El hombre ha introducido nuevas plantas (cereales, vid, olivo, almendro, reforestación con pinos y eucaliptos) y animales (ovejas, cabras). Es un medio muy antropizado, con usos residenciales y turísticos.

Templada fría
Medio forestal templado

Se extiende por la zona templada (tierras boreales entre 35 y 45 de latitud) del hemisferio Norte, muy propicia para la agricultura y el poblamiento humano, que ha alterado el medio.

Biotopo

– El clima se define por las estaciones de inviernos fríos pero no crudos, con días cortos y precipitaciones de nieve, de veranos cálidos y suaves, con días largos y precipitaciones de lluvia. Las precipitaciones son regulares y abundantes (600-1.200 mm), con un máximo en el invierno, por lo que hay un almacenamiento subterráneo, posibilitando esta reserva de agua el desarrollo del bosque en las épocas de sequía.

– El relieve es variado con llanuras, valles profundos y laderas pronunciadas. Es una herencia paleoclimática terciaria (aplanamiento) y cuaternaria (glaciares que formaron los grandes valles europeos y los fiordos noruegos).

– La dinámica erosiva es moderada: una crioclastia modesta, las aguas subterráneas (en superficie el bosque disminuye la erosión) en los fenómenos kársticos (descohesión, disolución). Los movimientos en masa (solifluxión) son importantes en suelos arcillosos, aunque el anclaje del bosque reduce sus efectos. La tasa de erosión es muy baja.

– La red fluvial está bien jerarquizada en las zonas kársticas, con un buen drenaje, con caudales regulares y sustancias disueltas (no en suspensión) en el agua. Los ríos sufren variaciones estacionales (máximo en estación fría). En el continente el régimen es pluvionival (máximo en el deshielo). El bosque regulariza el caudal por lo que las diferencias entre periodos de aguas bajas y altas son pequeñas. Las crecidas se producen cuando hay fuertes aguaceros ocasionales.

Biocenosis

– La flora es rica aunque poco variada, de bosque caducifolio, que cambia de aspecto estacionalmente. En el invierno los árboles reducen su actividad, pierden el follaje y se endurecen los brotes y tallos. Destacan hayas, robles, castaños, sauces, abedules, chopos. Los árboles de hoja perenne son las piceas, pinos, tejos y enebros. Generalmente domina una especie (haya) o la asociación de dos especies (por ejemplo roble y haya), de acuerdo al clima regional y el suelo. En América la variedad de flora es mayor. En Oriente el bosque es muy rico en especies.

Hay tres estratos: bosque alto (árboles altos), monte bajo (árboles bajos) y estrato bajo (florece en primavera y muere en verano al cubrirse de follaje el estrato superior). La landa es la vegetación secundaria de arbustos, donde el bosque ha sido eliminado por el hombre o el humus ha sido erosionado.

– La fauna es variada pero relativamente pobre porque está esquilmada por la caza. Destacan los insectos y la microfauna del suelo (lombrices). Los herbívoros son escasos (ciervos, corzos, jabalíes), con pocos carnívoros (zorros, comadrejas, gavilanes, osos). Los pájaros abundan.

– Los suelos están bien desarrollados, por la abundante hojarasca descompuesta en humus (mull) por la microfauna y por los depósitos cuaternarios (con intercambio de bases). Los suelos son variados en función de las condiciones locales.

Hay un predominio del suelo pardo forestal, con horizontes A y B poco diferenciados, de pH 6-7. La variante oceánica tiende a la lixiviación, más rica, con un horizonte A limoso. La variante continental tiene un horizonte B con hierro. El podzol es la primera fase y es relativamente pobre y ácido.

Variedades regionales del medio templado.

El medio templado tiene variedades regionales:

– Medio forestal medianamente húmedo, muy transformado por el hombre. Se extiende por Europa Occidental, SE de Australia y SE de Nueva Zelanda.

– Medio templado forestal oriental, con bosques de gran variedad florística, sobre todo de origen meridional. Se extiende por EEUU, Corea y Japón.

– Medio templado forestal hiperhúmedo. Se extiende por las costas de Columbia, Patagonia de Chile y SE de Noruega.

– Medio forestal frío, es un medio de transición hacia la taiga. Se extiende entre Europa Occidental y Siberia, y la región del río San Lorenzo en América del Norte.

La zona templada es una de las zonas más antropizadas, por lo que los grandes animales (y otras especies) han casi desaparecido y hay una excesiva tala de árboles.

Medio de las praderas

Las praderas son formaciones herbáceas cerradas, en latitudes templadas. Se sitúan entre el bosque boreal y el desierto y toman distintos nombres según los lugares: son las estepas de Eurasia (entre Hungría y Mongolia), las praderas de América del Norte, la pampa de América del Sur y los Veld de Suráfrica.

Biotopo.

– El clima es templado frío, con extremos muy fuertes, de marcada continentalidad. En esta zona el clima templado frío, situado sobre los 50º de latitud, presenta unas temperaturas medias anuales de 10ºC y tiene un mínimo de tres meses de invierno. La amplitud térmica y la distribución y la cantidad de las precipitaciones dependen del régimen climático.

– Las precipitaciones son escasas (250-500 mm, mayores junto a las montañas y menores hacia el Norte con su aire frío) y no permiten el arbolado, pero sí la hierba, sobre todo en los meses lluviosos (concentrados en el verano).

– Los vientos influyen mucho en la temperatura diaria, trayendo aire frío del Norte o cálido del Sur (se producen oscilaciones de 15ºC en una hora).

– El relieve es suave, con depósitos cuaternarios de tipo frío (morrenas, loess) y árido (glacis), con algunos relieves emergentes.

– Los procesos erosivos se han desencadenado a partir de las alteraciones introducidas por el hombre: profundos barrancos, eolización, sobrecarga de los ríos.

Biocenosis

La flora es poco variada (no son plantas orofitas, propias del medio), con un predominio de la hierba en formación cerrada, de gramíneas algo xerófilas, con raíces profundas, reservas de agua, poca superficie, que crecen en el verano lluvioso y mantienen la semilla latente en el invierno. Hay muy pocos árboles y arbustos. Los árboles son de hoja caduca y reflejan en su ciclo vegetativo los cambios estacionales.

Hay tres tipos de praderas:

– Pradera alta, la más húmeda, con un tapiz vegetal de hasta 2 m de altura, en contacto con el bosque caducifolio.

– Pradera mixta, sobre un suelo chernozem (tierra negra), con hierbas altas y otras bajas de menos de 40 cm. Las precipitaciones son escasas y la nieve es poco importante.

– Pradera baja, con precipitaciones < 300-400 mm. La flora es pobre, con plantas menores de 30 cm, sobre suelos pobres con costra caliza.

La fauna es relativamente pobre, aunque abundan los insectos y roedores subterráneos, y dominan los rebaños de grandes mamíferos herbívoros (caballo, camello, antílope, bisonte).

En función de su origen se diferencian las:

– Praderas holárticas del hemisferio Norte. Son formaciones de origen climácico, en zonas de sequía: en América por el abrigo de las Rocosas, en Eurasia por la continentalidad.

– Praderas australes del hemisferio Sur (pampa, Veld). Son formaciones de posible origen antrópico. Son más próximas a un medio subtropical que a uno templado continental, pudiendo ser el resultado de las quemas por la agricultura itinerante.

Los suelos son negros, muy fértiles y bien desarrollados, con el “chernozem” (tierra negra en ruso), con un humus grueso por la lenta descomposición de la materia orgánica, rico en nitrógeno y minerales (por las gramíneas), y aireado por animales excavadores. Es un suelo muy apto para los cereales.

Las praderas son medios muy alterados por el hombre debido a su utilización agrícola y ganadera extensiva, eliminando la fauna originaria casi por completo, así como la flora. Hoy predomina en la zona el cultivo de cereales, vital para la alimentación, quedando pocas praderas vírgenes.

Medio alpino

La zona alpina, denominada así por el clima alpino o el clima de montaña de la zona templada está donde el predominio del factor altitud determina la existencia de inviernos fríos con una fuerte nivación y de veranos frescos y lluviosos.

Los ejemplos más característicos están en los Alpes y en los Pirineos entre los 2.000 y 3.000 m de altitud. Se puede incluso distinguir un clima subalpino, que aparece Por ejemplo en los Pirineos a menos altura, hasta los 1.500 m.

Biotopo.

Los factores:

– La altitud es un factor decisivo sobre el clima, al que modifica con un descenso de la temperatura, de unos 0,5ºC cada 100 m de altura (gradiente de altitud).

– La orientación: la umbría (vertiente en sombra) y la solana (vertiente soleada).

– La pendiente (a más pendiente más insolación).

– La inclinación de los rayos solares (depende de la latitud, siendo mayor la insolación en las zonas ecuatoriales).

– La inversión térmica (el aire frío corre por las vertientes y fondos de valle, que son más frescos que las cumbres).

– La disminución de la presión (disminuye 1/30 cada 300 m lo que explica el mal de altura de los alpinistas).

La circulación de los vientos está influida por el relieve, con una circulación entre la montaña y el fondo del valle, en un doble sentido, de día del valle hacia la montaña, de noche de la montaña hacia el valle. Destaca el viento seco o foëhn.

Hay un aumento de las precipitaciones, intenso a partir de los 1.000 m debido al enfriamiento de las masas de aire ascendentes, con lluvias o nieve (en la altitud mayor). Influyen el viento (al transportar la humedad) y la forma de la montaña.

La morfología varía según la altitud, con una organización en pisos:

1) Piso basimontano. Como la llanura.

2) Piso montano forestal, de escasa presencia de nieve, con importante dinámica fluvio-torrencial (gargantas, conos de deyección, karstificación).

3) Piso subalpino. De transición.

4) Piso alpino, de grandes praderas cubiertas de nieve en el invierno, que en el deshielo de primavera sufren procesos periglaciares (conos de derrubios, solifluxión) y en el verano una dinámica fluvio-torrencial.

5) Piso nival o de alta montaña, por encima del nivel de nieves. Hay procesos glaciares (circos, morrenas) y periglaciares (gelifracción) que afectan a las rocas en el deshielo.

Biocenosis.

La altitud dificulta la colonización biológica.

La flora es muy pobre por las malas condiciones del biotopo y se adapta a la xerofilia provocada por el viento (plantas en bola o coriáceas). Es más escasa a mayor altitud por el frío y la nieve más persistente. Destacan las formas vegetales propias (llamadas “orofitos”). Hay una disposición de la vegetación en pisos altitudinales, iguales que en el biotopo:

1) Piso basimontano. Como la llanura.

2) Piso montano forestal. Dominio de coníferas, sobre suelos de tendencia podzólica, con aparición estacional de nieve.

3) Piso subalpino. Landa salpicada de pequeños árboles.

4) Piso alpino. De praderas de pequeñas plantas vivaces. Los suelos son de tipo A/C, ranker sobre roca silícea y rendzina sobre calizas.

5) Piso nival. Líquenes y algunas plantas vivaces en zonas protegidas. Es el piso de alta montaña.

La fauna es escasa, adaptada al frío y la fuerte pendiente: pájaros (rapaces), cabras montesas…

El desarrollo edafológico es limitado, con mayor pobreza del suelo a mayor altitud, por las bajas temperaturas (el frío limita la actividad de los microorganismos), el exceso de agua estancada y la pendiente que facilita la erosión. El suelo es de perfil A/C, muy ácido, con pocos nutrientes, de tipo podzol.

Frías

Fría

En los medios del clima frío, situado sobre los 60º de latitud, se presenta un invierno de seis a nueve meses, y las temperaturas medias anuales son muy bajas. Las precipitaciones son en gran parte de nieve.

La vegetación tiene un predominio de coníferas y otros árboles de hoja perenne, que forman el bosque boreal o taiga, aunque en algunas regiones hay también especies caducifolias.

Es muy importante en el norte de Europa (Escandinavia y norte de Rusia), Siberia en Asia, Canadá en América.

Bosque boreal

El bosque boreal sólo está en el hemisferio Norte (toma su nombre de boreal, el norte). Está al sur de la tundra.

Biotopo

Tiene un clima frío, con inviernos muy fríos, temperaturas muy bajas (mínimas medias de -50ºC, duración de nieve de 160-120 días, pero permite el desarrollo de la vegetación porque cuatro meses presentan una media de temperatura superior a los 10ºC.

– Es un clima templado de latitud elevada, modificado por la continentalidad (en Noruega, Alaska y Siberia), con una gran amplitud térmica anual y escasas precipitaciones, concentradas en el verano.

– Tiene un relieve suave de origen glaciar. El suelo es un permafrost que se deshiela en verano.

– Hay una dinámica morfogenética periglaciar: gelifracción y solifluxión. Con el deshielo se hunde la zona que cubre el permafrost y se forma un “alass” (estanque) lleno de agua al que bascula el bosque “tambaleante”, porque el suelo es poco resistente. Hay fenómenos kársticos en las fisuras llenas de agua al deshelarse. En invierno se reinicia el ciclo.

– La dinámica fluvial está muy contrastada estacionalmente. En invierno los ríos llevan poco caudal, que circula entre las capas de hielo superior e inferior. En el deshielo (desde mayo) hay un aumento brusco de caudal, hasta 30 veces más (fusión de nieve, lluvia, impermeabilidad del permafrost). Hay inundaciones, nuevos brazos fluviales y arrasamiento de las orillas. En julio el caudal desciende paulatinamente hasta estabilizarse.

Biocenosis

– Hay una colonización biológica reciente porque el territorio boreal ha estado ocupado por glaciares hasta hace poco tiempo (7000-5000 aC).

– La flora es pobre, y la formación vegetal típica es el bosque de coníferas (pinos, abetos, piceas, alerces, sequoias de California que son los árboles más altos del planeta), adaptadas al frío y la nieve, con algunos planifolios (abedul, aliso, chopo). El sotobosque es muy pobre (arándano, gayuba), sobre un tapiz de musgos y líquenes. El bosque boreal es el 38 % de los bosques de la Tierra, es de perfil bajo (las raíces crecen poco por el permafrost). La evolución es muy peculiar: los pantanos se llenan de turba, originando prados colonizados por los vegetales hasta convertirse en bosquecillos higrófilos y por fin en los bosques de coníferas.

– La fauna es pobre pero más rica que en la tundra. Reúne animales venidos de los medios vecinos de la tundra y bosques meridionales. Destacan los insectos, pájaros, mamíferos pequeños (roedores, visón, marta) y grandes (alce, lince, lobo).

– La formación de suelos potentes está limitada por el clima y la juventud del medio. Son suelos jóvenes de carácter ácido (pH próximo a O), sin suelos alcalinos (pH próximo a 14). El suelo típico es el podzol: horizonte A de arena fina gris, horizonte B de arcilla e hierro (procedente de A). Los suelos turbosos se forman por la colmatación vegetal de los pantanos.

– Hay una escasa antropización (presencia humana), por la dureza del medio y el clima. No hay agricultura pero sí explotación forestal (a veces excesiva). La urbanización es difícil por el permafrost y los deshielos.

Tundras circumpolares

Las tundras circumpolares son un medio de transición entre las zonas polares y el bosque boreal, entre 60º-70º de latitud Norte y 50º-60º de latitud Sur.

Biotopo

Hay un clima periglaciar: bajas temperaturas, elevada nivosidad (precipitaciones de nieve de 300 mm o incluso más), estaciones contrastadas, fotoperiodismo peculiar (inviernos de noche continua y veranos de día continuo). El nivel de nieves persistentes está un poco por encima de los 0 m, por lo que los frentes de los glaciares penetran en el mar.

El relieve es suave (una morfología debida a la última glaciación wurmiense). El suelo es de permafrost (del Cuaternario), continuo al N y discontinuo al S. Hay una ausencia de drenaje organizado (debido a la dominante llanura), por lo que en verano el agua es abundante, pero no corre sino que se estanca en lagos, pantanos y turberas.

– La morfogénesis (procesos erosivos) es importante en los meses de verano con el arrastre del agua del deshielo, además del viento. Hay tres específicos procesos periglaciares:

Gelifracción: derrubios formados por bloques de roca, de tamaño variable según el deshielo.

Crioturbación: deformaciones por mezclado en el interior del suelo debido a los cambios de temperatura, con una separación de las fracciones finas (arena, limo, arcilla) y las gruesas (cantos).

Solifluxión: movimientos de masas por deslizamiento de la arcilla por las pendientes al humedecerse.

Biocenosis

Hay una gran pobreza de flora y fauna debido a la dureza de las condiciones climáticas (sobre todo en invierno), el escaso desarrollo de los suelos (permafrost helado, crioturbación, escasez de microorganismos para producir humus) y la reciente ocupación biológica de este dominio.

– La flora (proveniente del S) se ha adaptado a estas duras condiciones, con una morfología de porte rastrero, desarrollo de las raíces, hojas coriáceas, disposición en bolas. Hay un predominio de los hemicriptofitos, con algunos fanerofitos (abedul enano, sauce polar).

Es una capa vegetal discontinua. Hay tres zonas de N a S: 1) tundra desnuda con musgos y líquenes, 2) tundra arbustiva, 3) tundra boscosa, de transición al bosque boreal.

– La fauna está muy adaptada, con animales permanentes: roedores, insectívoros (musaraña), buey almizclero, zorro polar, armiño… y animales migratorios, como el alce, el reno y las aves insectívoras y rapaces. En el verano los insectos se multiplican en gigantescas masas biológicas.

– Los suelos tienen poco humus, no tienen horizonte B y hay dos grupos de suelo: los litosuelos (A)/C, con A poco desarrollado, y los suelos con humus bruto A/C.

Polar

Es un medio inhabitable, con una pobre biocenosis, debido al frío y el peculiar fotoperiodismo. El clima polar, situado a latitudes cercanas a los círculos polares, tiene un invierno de más de nueve meses. La nieve y el hielo cubren casi todo el suelo. La vegetación, la tundra, es muy pobre y localizada en pequeñas zonas, con sólo algunas especies arbustivas.

El frío

– Las bajas temperaturas son las inferiores extremas del planeta, con isoterma de -20ºC en el casquete polar ártico y de -10ºC en el antártico.

– Carece de verano y el mes más cálido no supera los 10ºC.

– Las precipitaciones son muy escasas (100-200 mm anuales), en forma de nieve, por las altas presiones y la inversión térmica (debido a la temperatura del suelo hay más frío en las capas bajas de la atmósfera que en las altas, lo que ocasiona vientos bajos y fríos).

– La humedad relativa es muy baja (a -20ºC, el m3 de aire contiene sólo 1 ml de agua).

Fotoperiodismo

Tiene un peculiar fotoperiodismo, de hasta cinco meses para el día y otros tantos para la noche, con un mes para la aurora y otro mes para el crepúsculo. Hay una mala incidencia de los rayos solares sobre los polos (lo que reduce el calentamiento). En cambio, hay corrientes marinas cálidas que reducen estos efectos.

Se diferencian los casquetes polares del Sur (continental) y del Norte (marítimo), produciendo dos medios distintos:

El medio antártico

Biotopo

El biotopo es un continente enorme (14 millones de km²), casi todo de hielo (inlandsis), pues ocupa 12 millones de km², con un espesor de hasta 1.900 m.

– Es un hielo perpetuo muy frío (-40 a -60ºC) lo que provoca un clima muy estable con un anticiclón de aire glaciar, de bajísimas temperaturas (-90ºC), escasas precipitaciones (siempre de nieve) y vientos fuertes que erosionan un poco (junto a las avalanchas) algunas crestas rocosas.

– Se desprenden de las lenguas glaciares las grandes barreras de hielo e icebergs flotantes.

– La erosión se debe al hielo (sobre todo), el agua subglacial y el viento.

Biocenosis

La biocenosis es muy pobre en flora (algas, líquenes, musgos) en el litoral; la fauna es casi inexistente.

– Pero cuenta con una riqueza pesquera notable gracias a la poderosa y diversificada cadena trófica que va desde el fitoplancton y el zooplancton al krill, para pasar a peces, ballenas, pájaros marinos, focas y pingüinos, que a su vez alimentan a las orcas y otros predadores.

– No hay población humana (salvo la científica).

El medio ártico

Biotopo

– El biotopo en el Óceano Ártico son hielos flotantes.

– El biotopo del Ártico continental tiene un suelo (permafrost) que está permanentemente helado (salvo un leve deshielo dos meses al año).

– El clima es menos frío (-40-50ºC), más húmedo, nivoso e inestable que el antártico.

Biocenosis

– En los hielos flotantes es nula.

– En el continente (Groenlandia) es favorecida por la temperatura menos rigurosa, la costa accidentada y que no hay aislamiento geográfico.

– Una escasa cubierta vegetal (criptofitos y hemicriptofitos) adaptada a las duras condiciones (pierden perió­dicamente su parte aérea y rebrotan en verano de sus yemas enterradas), en un suelo bruto ligeramente húmico.

– Una escasa fauna de pájaros (llegan en el verano para alimentarse de insectos), roedores, zorro, reno y caribú (en rebaños que emigran al Sur en invierno).

– La vida en el mar es muy rica, con una cadena trófica que va desde el fitoplancton y el zooplancton hasta los peces y las ballenas, focas y pájaros marinos, con carnívoros de gran talla (oso blanco, narval y morsa).

– Hay comunidades humanas de esquimales que viven de la caza y pesca. También hay científicos y militares.

Unidades morfoestructurales dominantes

Las unidades morfoestructurales son conjuntos que han tenido una formación geológica similar y presentan los mismos relieves estructurales. Las formas estructurales elementales se agrupan de manera sistemática en grandes unidades morfoestructurales. Estas combinaciones son la expresión en el relieve de los conjuntos estructurales que constituyen la arquitectura de la Tierra.

Las áreas emergidas corresponden a la corteza continental; atendiendo a su estructura, la corteza continental también estaría integrada por zonas sumergidas como la plataforma y el talud continental. La corteza continental se compone de: Escudos o Cratones, Plataformas estructurales y áreas de plegamiento u orógenos.

Los cratones o escudos

Un escudo es una región continental constituida por rocas formadas en el precámbrico, que no han sido recubiertas por el mar. Los escudos están formados por las rocas más antiguas de la corteza terrestre, granitizadas y metamorfizadas. Desde sus orígenes han permanecido estables y conservando su rigidez. El hecho de que nunca hayan podido ser sumergidos en las transgresiones marinas se debe a que han sufrido movimientos tectónicos verticales. No experimentaron plegamientos, ya que resistieron a todos los empujes horizontales. Un escudo es generalmente una gran área de rocas ígneas y metamórficas expuestas que son tectónicamente estables y poca actividad orogénica. En todos los casos, la edad de estas rocas es de más de 570 millones de años, incluso algunas se han datado de hace 2 a 3,5 miles de millones de años. Distinguimos dos tipos:

Los escudos arcaicos: formados por rocas plutónicas y metamórficas y que presentan una morfología plana debido a la erosión y conocida como penillanura o superficie de erosión.

Los escudos post-arcaicos: escudos que presentan una superficie de plegamiento formada por rocas sedimentarias que alternan con las rocas metamórficas más resistentes configurando un relieve de crestas (metamórficas) y valles (sedimentarias), cuyo ejemplo más conocido es el relieve apalachiano.

Los principales escudos son:

En las regiones septentrionales del globo,

  • Escudo Canadiense forma el núcleo de Norteamérica, extendiéndose desde el Lago Superior por el Sur, hasta las islas árticas por el Norte, y de Canadá a Groenlandia.
  • Escudo Escandinavo o Báltico, que se halla en vías de alzamiento, entre el Este de Noruega y Finlandia.
  • Escudo Siberiano, entre los ríos Lena y Yenisei, al Norte del lago Baikal.

En las regiones meridionales del globo,

  • Escudo Guayanés, en el Norte de Sudamérica.
  • Escudo Brasileño o Amazónico, al sur del Guayanés, atravesando Brasil hasta Pernambuco por el Este.
  • Escudo Africano o Etíope.
  • Escudo del Decán, en el sur de la India.
  • Escudo Australiano ocupa la mayor parte de la mitad occidental de Australia.

Las plataformas

Las plataformas son superficies que se distinguen morfológicamente por su estructura de llanura. Se trata de áreas de los escudos recubiertas por sedimentos tanto continentales como marinos depositados desde la era Secundaria hasta la Era Cuaternaria. No se trata sin embargo de una superficie de erosión puesto que la alineación de capas de sedimentos se combina con la aparición de cuencas sedimentarias producidas por la deformación de la corteza terrestre, deformación que se agudiza por el peso de los depósitos acumulados. En las superficies horizontales con presencia de materiales resistentes, la acción erosiva ha dado lugar a relieves de tipo tabular (mesas, cerros testigo, páramos), mientras que en las superficies inclinadas donde se alternan capas duras y blandas se produce la aparición de relieves de cuesta.

Los orógenos

Entre los escudos se encuentran fragmentos móviles de la corteza terrestre que han dado lugar a estructuras deformadas o plegadas como consecuencia de la actividad de la tectónica de placas, el vulcanismo o la actividad sísmica, dentro del proceso conocido como orogénesis. La consecuencia es la formación de las cordilleras montañosas cuyas alturas se encuentran afectadas por la acción erosiva.

Dependiendo de su estructura litológica y a la propia formación orogénica nos encontraremos distintos tipos de relieve:

Relieves de litología resistente, donde el buzamiento de los estratos produce la elevación de los mismos.

Relieves plegados: originados por el plegamiento de las rocas sedimentarias, se distinguen los relieves jurásico y alpino.

Relieves fallados: producidos por fallas o fracturas de la corteza durante la orogénesis.

Las principales orogenias o periodos orogénicos tradicionalmente reconocidas son recientes, ocurridas todas en el Fanerozoico:

  • Orogenia caledoniana: movimientos tectónicos ocurridos hace aproximadamente 400 millones de años. De este plegamiento orogénico surgió la cadena caledoniana, de la que se conservan vestigios en Escocia, península Escandinava, Canadá, Brasil, Norte de Asia y Australia.
  • Orogenia hercínica o varisca: ocurrió en numerosos puntos del globo terrestre hace 300 millones de años y fue más importante que el plegamiento caledoniano. Este plegamiento afectó a gran parte de Europa Centro-occidental, los Urales, los Apalaches en América del Norte, los Andes, Tasmania, etc.
  • Orogenia alpina: plegamiento orogénico del período terciario, que todavía no ha cesado. Se inició hace 62 millones de años, con el que se formaron, entre otros, el sistema alpinohimalayo, que se extiende desde la Cordillera Cantábrica, los Pirineos y los Alpes hacia el Este, pasando por el Cáucaso, hasta unirse con el mayor núcleo orogénico de ese momento, el Himalaya. También tienen su origen en esta orogénesis las cordilleras mediterráneas meridionales, como las Cordilleras Béticas y el Atlas, o las Montañas Rocosas y los Andes en el continente americano.

Los volcanes

La actividad volcánica configura un tipo de relieve caracterizado por la aparición de rocas eruptivas que provocan abombamientos de la corteza debido al ascenso de las coladas basálticas hacia la superficie formando volcanes y provocando terremotos. Generalmente adquieren una característica forma cónica que es formada por la presión del magma subterráneo así como de la acumulación de material de erupciones anteriores. Encima del volcán podemos encontrar su cráter o caldera.

Bibliografía

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Manual muy útil y didáctico que plantea los aspectos de la estructura del relieve y las formas de modelado de forma clara y ordenada apoyándose en numerosos gráficos y esquemas.

GARCÍA FERNÁNDEZ, J. (2006). Geomorfología estructural. Barcelona: Ariel.

Introducción al conocimiento del relieve terrestre, el hecho primario de las superficies continentales y tierras sumergidas. Va dirigida a los estudiantes universitarios, a los profesores de las enseñanzas secundarias, a los geógrafos y en general a todos los estudiosos del relieve terrestre.

GUTIÉRREZ ELORZA, M. (2008). Geomorfología. Madrid: Pearson-Prentice Hall.

Manual muy interesante para profundizar en algunos aspectos geomorfológicos. Se acompaña de esquemas y fotografías que facilitan la comprensión de la materia.

LÓPEZ BERMÚDEZ, F.; RUBIO RECIO J.M. y CUADRAT, J.M. (1992). Geografía Física. Madrid: Editorial Cátedra.

Exhaustivo manual sobre Geografía Física dividido en tres grandes apartados dedicados a la Geomorfología, Climatología y Biogeografía. Se complementa con un abundante material gráfico, especialmente esquemas y croquis.

PEDRAZA GILSANZ, J. (1996). Geomorfología: principios, métodos y aplicaciones. Madrid: Rueda.

Manual centrado en los procesos de formación del relieve y el proceso de modelado erosivo así como en la metodología de la Geomorfología.

STRAHLER, A. (1992). Geografía Física. Barcelona: Omega.

Manual clásico múltiples veces reeditado. Recoge apartados sobre la atmósfera, la hidrosfera y la litosfera. En éste último es interesante la parte dedicada a las formas del modelado.

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