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Ciencias Sociales

Tema 14: América del Norte: Aspectos físicos, económicos y humanos

América del Norte o Norteamérica es una región del continente americano​ y, considerada por muchos, por la diferencia cultural y geológica (cratones), parte del supercontinente de América.​ Yace en el hemisferio norte y casi por completo en el hemisferio occidental. Limita al norte con el océano Ártico; al este con el océano Atlántico; al noreste con Europa Septentrional a través de Groenlandia; al sureste con el mar Caribe; al suroeste con el océano Pacífico; y al noroeste con el estrecho de Bering —que lo separa de Asia del Norte, concretamente de Siberia, Rusia. Está conectado con América del Sur por el estrecho puente territorial que representa América Central, el cual, dependiendo de la región del mundo, se suele considerar igualmente norteamericano,​ y otras veces un subcontinente por cuenta propia.

Bajo la consideración de tríada, cubriría un área aproximadamente de 24 323 000 km², lo que representa alrededor de un 4,8 % de la superficie total del planeta y un 16,5 % de las tierras emergidas. En 2014 su población estimada fue de más de 472 millones de habitantes. En 2014 el Índice de Desarrollo Humano (IDH) promedio de todos los países de la región norteamericana fue de 0,895. Se hablan numerosas lenguas originarias y de inmigrantes, pero las oficiales (legalmente o de facto) y ampliamente predominantes son el inglés, español y francés. No obstante, estos valores cambian bajo la concepción de Norteamérica desde Alaska a Panamá, incluyendo el Caribe.

Introducción

El espacio físico de América del Norte está ocupado por tres países territorialmente muy amplios, pero muy dispares, aunque comparten ciertas tradiciones: Canadá, Estados Unidos y México. Estados Unidos tiene casi 9’4 millones de Km2 (si consideramos todos sus territorios fuera del continente) y una población de 286 millones de habitantes; el primero tiene casi 10 millones de Km2 (casi el 6 % de la superficie del planeta), pero sólo 31 millones de habitantes. Se trata, por tanto, de dos de los países más grandes del mundo por su extensión y destacan por ser paradigma del modelo de desarrollo capitalista, con altos niveles de renta y bienestar y alto potencial económico. Ahora bien, presentan fuertes contrastes: la posición tan septentrional del territorio canadiense explica su escasa población, que tiene una gran homogeneidad étnica, al contrario de la de Estados Unidos; si es indiscutible el actual papel hegemónico estadounidense en el ámbito internacional, Canadá mantuvo durante mucho más tiempo su dependencia colonial de Gran Bretaña. La creación en 1989 de la Zona de Libre Comercio entre Canadá y Estados Unidos ha venido a reforzar la dependencia de Canadá con respecto al capitalismo estadounidense: Estados Unidos consume el 80 % de las exportaciones canadienses, pero también es el principal proveedor de Canadá, pues el 65 % de sus importaciones proceden de su vecino meridional.

Geografía Física De América Del Norte

América del Norte se extiende desde el Polo Norte hasta la cuenca del Río Grande, y desde el Océano Atlántico hasta el Océano Pacífico. Es una superficie de 19’3 Km2 repartida casi a la par entre Canadá (al norte) y Estados Unidos (al sur).

Unidades de relieve: origen y evolución

América del Norte tiene forma cuadrangular y un perfil compacto. Las grandes unidades del relieve se organizan en torno al gran escudo canadiense o laurentino, bloque precámbrico del cuadrante nororiental del continente, que se extiende desde la Bahía de Hudson (al norte) hasta la región de los Grandes Lagos (al sur). Este bloque se rodea de un cinturón paleozoico que se extiende diagonalmente desde el Océano Glacial Ártico (al norte) al Golfo de México (al sur). En su interior hay llanuras amplias y relieves elevados, como los Montes Apalaches. El conjunto se cierra al Océano Pacífico por la gran barrera de las Montañas Rocosas, cordillera que parte de Alaska (al norte) y llega a la Península de California (al sur). Se trata de un relieve alpino originado por la subducción de la placa litosférica oceánica bajo la continental norteamericana, de ahí lo abrupto del relieve.

Estas unidades de relieve son resultado de una larga evolución geológica que comenzó en el precámbrico cuando el bloque laurentino, junto a Groenlandia, derivó hacia el oeste chocando con otros bloques emergidos y originando un abrupto relieve al oeste de los Apalaches, hoy arrasado por completo. Cuando en el Mesozoico se abrió el océano Atlántico, el flanco oriental de este bloque se vio empujado hacia el oeste, donde colisiona la fachada occidental con la placa oceánica del Pacífico. Ello originó los abruptos relieves alpinos de las Rocosas. Al mismo tiempo, los antiguos sectores orientales se fracturaron, como los montes Apalaches. En la costa pacífica, la colisión continúa, como demuestra la actividad de la falla de San Andrés, en California, responsable de fuertes terremotos como el que destruyó la ciudad de San Francisco en 1906. El glaciarismo cuaternario cubrió casi todo Canadá, siendo el responsable de su relieve actual.

Regiones naturales

América del Norte puede dividirse en cinco regiones naturales:

El Escudo Canadiense

Es un zócalo precámbrico de 5 millones de Km2 constituido por rocas metamórficas. Se prolonga hacia el norte, por la Tierra de Baffin y Groenlandia. Es un relieve tabular basculado hacia su centro, quedando sumergido en la Bahía de Hudson. En su periferia presenta un relieve abrupto, como muestran las Cataratas del Niágara. Su actual morfología se debe al retoque glaciar cuaternario, que excavó el suelo formando extensos lagos (del Oso, del Esclavo, Manitoba) y depósitos morrénicos. Como predomina en él el clima continental extremo con rasgos subárticos (sus centros de presión térmicos originan gran oscilación de temperaturas y escasez de precipitaciones estivales), su vegetación típica es la tundra cuanto más al norte y los bosques de coníferas cuanto más al sur. Representa un ámbito inhóspito para la ocupación humana: el suelo y el clima no son aptos para la explotación agrícola, aunque su riqueza mineral, forestal e hidroeléctrica es un gran pilar de la economía canadiense.

La Llanura Atlántica.

Es una estrecha franja sedimentaria (de antigüedad cretácica en ciertos sectores, pero mayoritariamente con gravas y arenas del terciario) que se extiende desde Terra Nova (al norte) hasta Florida y la costa del Golfo de México (al sur). Aquí contacta con las llanuras centrales. Se caracteriza por su inmersión al norte (estuarios de los ríos como el San Lorenzo) y su emersión al sur (deltas de ríos como el Mississippí). Por efecto de la corriente fría de la península del Labrador, al norte predomina un clima continental húmedo, con bosque de coníferas. Al sur, la influencia de la corriente cálida del Golfo de México origina un clima subtropical húmedo, muy azotado por los huracanes caribeños; aquí se desarrollan un bosque caducifolio más al norte y de pinares más al sur. Toda esta área, por su topografía plana de fértiles valles aluviales, ha sido la de mayor desarrollo agrario desde la época de la colonización europea.

Los Montes Apalaches

Sistema montañoso paleozoico que se extiende de NE-SW a lo largo de 3600 Km, desde Terranova hasta Alabama; formado entre los períodos Ordovícico, Devónico y Pérmico, fue rejuvenecido mediante fallas por la orogenia alpina durante el Terciario. Son alineaciones paralelas con crestas de materiales duros emergidas por erosión diferencial. Tiene escasa altitud (no más de 2500 m), pero siempre supuso una barrera para la penetración hacia el interior desde la época colonial. Su margen oriental es escarpada, lo que favorece la instalación de centrales hidroeléctricas; su margen occidental es un suave escalonamiento donde se localizan los importantes yacimientos hulleros del carbonífero que complementan los metálicos de la otra vertiente y constituyeron el inicio de la industrialización estadounidense. Su clima de montaña varía según la latitud, si bien destaca por unas precipitaciones abundantes y regulares. Esto permite una densa vegetación escalonada altitudinalmente, pero con predominio de los caducifolios.

Las Llanuras Centrales.

Gran cuenca sedimentaria triangular, hundida y tapizada de depósitos continentales y marinos con largos cursos fluviales. Está encerrada entre los Montes Apalaches y el Escudo Canadiense (al norte y este) y las Montañas Rocosas (al oeste). Está basculada de NW a SE, donde se hunde formando la gran plataforma del Golfo de México. Tiene un relieve germánico de horst (mesetas o highlands de Wachita y Ozark) y graben, que apenas interrumpen la cobertera sedimentaria. Su eje fluvial más destacado es el complejo Grandes Lagos-Mississippí-Missouri, que desemboca formando un gran delta en el Golfo de México. Se trata de una de las mayores redes fluviales del mundo, al unirse a los cursos del Ohio, Illinois y Tennesse. Toda esta región tiene un clima continental, disminuyendo las temperaturas en dirección norte y las precipitaciones en dirección oeste. Ello se debe a la influencia de las masas de aire polares y tropicales y a su gran continentalidad. Por eso su vegetación predominante son las coníferas al norte, las praderas al este y la estepa al oeste; es decir, más árida cuanto más al sur y al oeste. Ahora bien, la abundancia de agua y el fértil suelo ha permitido un gran desarrollo agrario, incluso en la zona más árida con cultivos especializados y ganadería extensiva. En la parte central-meridional (Texas) destacan los yacimientos petrolíferos.

Las Cordilleras Occidentales.

Son unas cadenas perioceánicas plegadas desde el Mesozoico por la compresión entre las placas pacífica y continental norteamericana, que alternan con cuencas interiores hundidas, sobre todo al sur, donde ganan volumen. Se inicia en los Montes Brooks y Mackenzie en Alaska, recorre la costa pacífica de Canadá y alcanza su pleno desarrollo en las Montañas Rocosas, con cumbres superiores a los 4.500 m. Esta cordillera fue erosionada y rejuvenecida mediante fallas, como puede verse en el trazado ortogonal de su red fluvial. Su litografía es de rocas metamórficas y volcánicas al este. Sus llanuras costeras son estrechas y discontinuas. Dentro de este amplio sistema de montañas podemos distinguir tres unidades: las Montañas Rocosas (al oeste: dos alineaciones de orientación N-S con fenómenos volcánicos, como los más de tres mil géiseres del Parque Nacional de Yellowstone); las Mesetas interiores (en Canadá está la de Frazer y en Estados Unidos la de Columbia y la del Colorado, donde está el Gran Cañón, producto de la intensa erosión de este río); y las Cordilleras del Pacífico. Éstas son dos alineaciones montañosas que unen Alaska con California (Sierra Nevada) y discurren paralelas a la costa, donde forman los fiordos canadienses; están separadas por el Gran Valle de 600 Km que recorre California. En definitiva, se trata de una cordillera compleja, con gran altura al este (Brooks, Mackenzie, Rocosas) y depresiones interiores en el centro (Yukón en Alaska, Columbia Británica en Canadá) que alternan con mesetas (Columbia, Colorado), originan una zona endorreica (Gran Lago Salado en la Gran Cuenca estadounidense) con gran variedad bioclimática (más húmeda cuanto más al norte y más árida en el centro) que no ha facilitado el asentamiento humano. De hecho, las cordilleras occidentales fueron el principal obstáculo de interconexión entre las dos fachadas costeras de Norteamérica. Ahora bien, posee importantes recursos mineros, de hidrocarburos (California) y de hidroelectricidad (Sierra Nevada) en la zona litoral, lo que la convierte en la zona más dinámica de Estados Unidos desde mediados del siglo pasado.

En conclusión, la amplitud y diversidad del territorio norteamericano favorece la abundancia y variedad de recursos naturales. El contraste con las bajas densidades de población ha permitido impulsar su desarrollo, incluso con despilfarro en el uso de los recursos naturales. Por ejemplo, mientras la explotación agraria es en buena parte extensiva, las industrias contaminan los ríos y ocupan las tierras más fértiles.

El Clima

Por la distribución del relieve que acabamos de estudiar, podemos comprender el reparto latitudinal de las zonas climáticas en América del Norte, al ser un continente muy influenciado por las corrientes frías del Ártico, al norte y por la corriente tropical cálida del Golfo de México, al sur. En contraste, la repercusión en estas zonas climáticas de los océanos Pacífico y Atlántico, que bordean por oeste y este el continente, es muy reducida.

Factores climáticos de América del Norte:

Son los siguientes:

El factor latitudinal. Como consecuencia del diferente grado de incidencia de la radiación solar, cuanto más al norte, al ser más oblicuos, la insolación es menor y produce grandes oscilaciones térmicas entre las estaciones y entre el día y la noche, contrastes que van suavizándose hacia el sur.

Las corrientes marinas atlánticas y pacíficas. La disimetría entre las fachadas atlántica y pacífica de Norteamérica explican sus diferencias termopluviométricas. Sobre los 60º N, la costa occidental norteamericana se beneficia de la corriente cálida del Pacífico, mientras que en la misma latitud, la fachada oriental se ve invadida por la corriente fría del Labrador; más al sur, sobre los 40º N, el litoral occidental estadounidense se refresca con la corriente fría de California, mientras que la ribera oriental recibe la corriente cálida del Golfo de México.

Las masas de aire y los centros de presión. Las Montañas Rocosas marcan el reparto de las masas de aire y los centros de presión sobre América del Norte. Al Este de las Rocosas interaccionan la masa de aire polar continental procedente del norte de Canadá con la masa de aire tropical marítima procedente del Golfo de México, mientras que al Este de esta cordillera chocan dos masas marítimas: la polar del Pacífico Norte con la tropical del Pacífico Sur.

Debido a estos factores climáticos el principal rasgo de las temperaturas de América del Norte es su continentalidad: sólo el litoral no padece las amplísimas oscilaciones térmicas de hasta 40º C que se observa en casi todo el continente; excepto la región de los Grandes Lagos y Nueva York con precipitaciones regulares todo el año, las regiones más húmedas son las septentrionales de la costa pacífica, seguidas de las regiones meridionales de los Apalaches.

Tipos climáticos en América del Norte

Podemos distinguir los siguientes tipos de clima en América del Norte:

Clima del litoral del Pacífico. Se trata de un clima de tipo templado oceánico, muy parecido a la franja atlántica europea.

Clima californiano. Es un clima de tipo templado mediterráneo (sequía estival), beneficiado por el efecto de sombra pluviométrica que la cordillera de las Rocosas y Sierra Nevada ejercen sobre las zonas centrales, condenadas a un clima desértico y estepario (Colorado y la Gran Cuenca).

Clima tropical. Se da en el SE y SW de Estados Unidos; tiene veranos calurosos e inviernos templados, en el que la falta de nubosidad origina gran oscilación térmica.

Clima templado de la fachada atlántica. Podemos distinguir una zona más fría en el área de Grandes Lagos y Nueva Inglaterra, con precipitaciones abundantes y regulares y gran diferencia térmica entre verano e invierno; y otra más cálida entre la costa atlántica y las montañas Rocosas.

Clima continental del interior. Al no recibir influencia marítima, los inviernos son muy fríos (hasta 10ºC bajo cero) y los veranos cálidos con lluvias de tipo tormentoso.

Clima polar del norte de Canadá: su temperatura máxima en julio es de 16ºC, mientras que en enero es normal no superar los 20ºC bajo cero.

La Vegetación

Con arreglo a la anterior distribución climática y al reparto de los diferentes tipos de suelo, podemos distinguir siete regiones:

En Canadá encontramos tres tipos de paisajes: al norte (en las zonas árticas), el dominio de la tundra (formación herbácea con multitud de especies); al sur, el dominio de la taiga (bosque de coníferas) que tapiza la mayor parte de las Rocosas y las llanuras canadienses; y al SE, el dominio del bosque caducifolio.

En Estados Unidos hay cuatro tipos de biocenosis: el bosque de frondosas en los Apalaches (con tres estratos: arbóreo de 7 a 25 m con hayas, robles, nogales y castaños; arbustivo y herbáceo, con musgos y líquenes), el bosque mixto de cipreses y pino amarillo al sur de los Apalaches y de manglares y anfibio en Florida, mientras en las montañas del Oeste tenemos pinos y secuoyas en altura y praderas y estepas en los llanos, observándose en la Llanura Central una vegetación herbácea y arbustiva de estepas y praderas, donde se intercalan bosques en las riberas de los ríos.

La hidrografía

En Estados Unidos se encuentra el segundo de los sistemas fluviales del mundo: el río Mississippí que cruza el país de norte a sur desde su nacimiento en el lago Itasca (Minnesota) hasta su desembocadura en un amplio delta en el Golfo de México (3.780 Km). Si le sumamos su gran afluente, el Missouri, alcanza una longitud de 6.260 Km, siendo sus otros afluentes: el Ohio (1.580 Km), el Tennesse (1.600 Km) y el Illinois, por la izquierda; el Arkansas y el Red River, por la derecha. Así se forma una gran cuenca hidrográfica encerrada entre Saint Louis y Cincinnati, con feraces tierras y abundantes recursos hídricos e hidroeléctricos. El Río Grande, que sirve de frontera entre México y Estados Unidos, desemboca también en el Golfo de México tras recorrer 3.540 Km. En contraste, los ríos de la vertiente del Pacífico son de menor longitud y quedan encajados en profundas gargantas, como sucede en los ríos Colorado (en Arizona forma el Gran Cañón), el Columbia, el San Joaquín y el Sacramento.

Los Grandes Lagos (Superior, Hurón, Ontario, Michigan y Erie) hacen frontera entre Estados Unidos y Canadá. Son de origen glaciar y son un importante eje de comunicaciones. Los cinco lagos tienen una masa de agua de casi un cuarto de millón de Km2, es decir, como el Mar Báltico. Los Lagos Superior, Michigan y Hurón están comunicados entre sí por sendos estrechos alrededor de la Península de Upper; el río Saint Clair comunica los Lagos Hurón y Erie, mientras que las cataratas del Niágara unen este lago al Ontario, el cual se comunica con el Océano Atlántico mediante el Río San Lorenzo, que desemboca en el golfo del mismo nombre tras recorrer 4.023 Km. Otros lagos importantes y de origen glaciar se hallan en el NW de Canadá: el de los Esclavos, el Gran Lago del Oso y el Winnipeg. Los ríos de Canadá son todos de origen glaciar; en su vertiente pacífica destacan por su longitud, cañones y caudal el Stikine, Skeena, Fraser y Columbia (1.954 Km). El Yukón (2.554 Km) nace en Canadá, pero discurre en gran parte por Alaska. El Mackenzie (4.241 Km) desemboca en el Ártico.

Estados Unidos: estudio regional

Con una superficie total de 9.629.047 km2 y 288 millones de habitantes (2002), Estados Unidos de América es una república federal constituida por 48 estados contiguos, más Alaska y Hawai (archipiélago ecuatorial del Océano Pacífico). Dependen de Estados Unidos otros territorios en el océano Pacífico (archipiélagos de Samoa Oriental, Marianas, Midway, Micronesia, Palau y Marshall) y en el Mar Caribe (islas Vírgenes, bahía de Guantánamo en la isla de Cuba y el estado asociado de Puerto Rico). El conjunto de los 48 estados limita al norte con Canadá, al este con el océano Atlántico, al sur con el golfo de México y México, y al oeste con el océano Pacífico. Los Grandes Lagos y el río San Lorenzo forman la frontera natural del norte; el Río Grande del Norte o Bravo, la frontera natural del sur. Su punto más alto es el monte McKinley o Denali (6.194 m), el techo de América del Norte; su punto más bajo es el Valle de la Muerte (California), una depresión a 86 m bajo el nivel del mar. Nueva York es su ciudad más grande, pero la capital de Estados Unidos es la ciudad de Washington. Desde comienzos del siglo pasado,  Estados Unidos es el principal país industrial del mundo, si bien hasta la segunda mitad del siglo XIX la agricultura era la actividad económica predominante.

Demografía

Componen los 288 millones de habitantes de Estados Unidos diversas etnias, si bien la mayoría de la población es de origen europeo y anglosajón. Ello demuestra su origen de aluvión, a partir de la inmigración de amplios contingentes de población. El 13 % son hispanos, el 12 % son de raza negra, el 4 % son asiáticos y no llega al 1 % los nativos (indios). Estas amplias minorías se integran en la compleja sociedad americana donde sufren problemas como el racismo y la discriminación todavía no superados. Actualmente la demografía estadounidense está en una fase de estancamiento, pues su esperanza de vida media es de 75 años y su crecimiento vegetativo es reducido. Además, el reparto poblacional no está equilibrado: las máximas densidades de población se dan en la costa atlántica y el área de los Grandes Lagos.

Origen del poblamiento: las corrientes migratorias

El espectacular crecimiento demográfico de Estados Unidos no se explica sin la formidable oleada de europeos que se han establecido allí desde fines del siglo XVI hasta mediados del siglo pasado. Se calcula en casi 60 millones el contingente migratorio europeo que está en la base de la población de Estados Unidos, mientras que, al comenzar la colonización europea, no llegaría al millón la dispersa población aborigen, principalmente concentrada en California, llanuras costeras atlánticas y territorios del suroeste. Podemos clasificar las corrientes migratorias que forman la población estadounidense en dos amplios grupos:

Corrientes migratorias europeas

Fue la población europea, de origen mayoritariamente anglosajón, la que influyó decisivamente en la organización del territorio estadounidense. Esta población llegó a través de las siguientes oleadas:

  • Hasta 1813 llegaron en corrientes graduales anglosajones protestantes, puritanos, irlandeses del Ulster, escoceses, galeses y alemanes. Se trataba de las clases más desheredadas que viajaron con la idea de hacer fortuna.
  • De 1815 a 1860, tras el paréntesis de las guerras napoleónicas, unos 6 millones de europeos procedentes del área del Mar del Norte (la mitad de ellos británicos) se instalaron en Estados Unidos huyendo de la ruina del artesanado provocado por la industrialización europea, las persecuciones religiosas y los enclousures del campo inglés.
  • De 1860 a 1890, idénticos motivos movilizaron a amplios contingentes de alemanes, suizos y escandinavos.
  • De 1890 a 1930, tiene lugar una migración masiva procedente de la Europa del Este y de la Europa Mediterránea.
  • Durante el resto del siglo XX, la migración europea aporta poco al crecimiento demográfico estadounidense y se ha forjado el melting pot, el crisol cultural, si bien con predominio anglosajón, por detentar esta etnia el poder económico.
Corrientes migratorias no europeas

Podemos clasificarlas en tres grandes grupos poblacionales:

  • La población negra, de origen africano. Entre 1619 y 1865 la esclavitud fue legal en Estados Unidos. El tráfico de esclavos capturados en África que eran utilizados para los trabajos forzados de las amplias plantaciones al servicio de la colonización británica explica la importante presencia de la raza negra en este país, etnia con un comportamiento pronatalicio. Con el fin de la esclavitud sus condiciones de vida mejoraron y dejaron de estar recluidos en los estados del sur, para desplazarse hacia las ciudades del norte y del oeste. Forman incluso guetos, como el del barrio de Harlem en Nueva York y su derechos políticos no se han visto reconocidos hasta los años 1960-70. Son el 12 % de la población estadounidense.
  • La población de origen asiático. Hasta el siglo pasado esta población llegó en contingentes muy reducidos y hoy sólo pueden hacerlo como mano de obra contratada. En la actualidad son mayoría los chinos, repartidos por Nueva York, Chicago, Los Ángeles, San Francisco y Seattle y suelen estar agrupados en un mismo barrio denominado Chinatown. Los japoneses que trabajaban en las plantaciones de Hawai se integraron al incorporarse el archipiélago como un estado más, el resto ha tenido muy difícil inmigrar a Estados Unidos. Los orientales representan en torno al 4 % de la población estadounidense.
  • La población de origen hispano. Varios millones de mejicanos han ingresado legal o ilegalmente (espaldas mojadas) en los estados del sudoeste, Texas y California y forman minorías marginadas denominadas chicanos. Unos dos millones de portorriqueños viven en Estados Unidos (la mitad de ellos en Nueva York) beneficiándose el estatuto de Estado Libre Asociado que tiene su país. Medio millón de cubanos se han establecido huyendo de la revolución castrista de 1960 en Miami, Chicago y Nueva York

Una desigual distribución de la densidad demográfica.

A inicios del siglo XIX, en los inicios de su independencia, más del 90 % de la población estadounidense se localizaba en la fachada atlántica, donde los británicos fundaron sus colonias. En menos de un siglo, dicha proporción se redujo al 40 % debido a la ocupación de las tierras del centro y oeste del país, proceso que se denominó la conquista de la frontera del lejano oeste (Far West). Esta redistribución de la población se pudo realizar gracias al papel jugado por el ferrocarril en la mejora de las comunicaciones entre ambas costas y la colonización de nuevas tierras al precio del genocidio de la población aborigen.

Actualmente, podemos distinguir dos amplias zonas en la densidad de población estadounidense:

Al Oeste del meridiano 100ºW, encontramos una densidad escasa, inferior a la media del país (27 hab/km2). La población se concentra en la costa del Pacífico y en la Depresión Central y en torno a grandes explotaciones mineras. En las Montañas del Oeste la densidad no alcanza los 2 hab/km2.

Al Este del meridiano 100ºW la densidad es mucho más alta (50 hab/km2), pues es el área de más antigua ocupación europea y la más avanzada económicamente. Se pueden diferenciar los estados del nordeste y de los Grandes Lagos y Nueva Inglaterra, con densidades elevadas, de los estados de los Apalaches, con bajas densidades, que son la transición a los estados sureños, de gran densidad rural.

Las ciudades estadounidenses.

La sociedad estadounidense es eminentemente urbana, pues tiene 20 ciudades por encima de los 2 millones de habitantes. Las tres cuartas partes de la población estadounidense reside en las áreas urbanas, como corresponde a una sociedad postindustrial. Sin embargo, las ciudades de este país no llegan a ocupar ni el 2 % de su suelo y la mayor parte de la población de su entorno está a menos de una hora de distancia del área metropolitana. Ahora bien, las mayores zonas urbanizadas están en el nordeste del país, Nueva York y California, donde el 80 % de la población es urbana, en contraste con los estados de Dakota del Norte, Dakota del Sur, Arkansas, Mississippí y Virginia, donde la población urbana no alcanza la media nacional.

Debemos destacar la Boswash, megalópolis del nordeste de Estados Unidos. Se trata de un conjunto de centros urbanos entrelazados que se extiende desde Boston hasta Washington, englobando las áreas metropolitanas de Nueva York, Fildadelfia y Baltimore y sólo comparable a la megalópolis del sur de Japón, el Takaido. En conjunto, 50 millones de habitantes en una longitud de 650 Km a lo largo de la costa atlántica. Una cuarta parte de la riqueza industrial del país se genera en esta área, que también acapara un tercio de las transacciones comerciales. Se trata de un auténtico centro de gravedad, no sólo nacional sino también internacional. Gran parte de las decisiones mundiales se toman en las empresas multinacionales que tienen su sede en esta megalópolis. Hoy día algunos urbanistas también califican de megalópolis los complejos San-San, (desde San Diego a San Francisco, megalópolis de la costa californiana) y Chipitts (desde Chicago a Pittsburg, en los Grande Lagos).

Por último, las ciudades norteamericanas tienen una estructura contrastada. El centro de las ciudades es una acumulación de parados, gente sin techo, minorías étnicas y un espacio inseguro acuciado por el problema de la droga; en contraste, tenemos los extrarradios, donde vive la mayor parte de la población norteamericana en las llamadas edge cities. Son urbanizaciones residenciales de clases medias y acomodadas favorecidas por el desarrollo de las comunicaciones y el automóvil. Todo ello hace que el crecimiento urbano esté estancado por el freno de la inmigración, el paro del éxodo rural y la baja natalidad.

Estructura Económica

Estados Unidos es la mayor potencia económica del mundo. Su PIB anual rondaba en el 2001 los 10 billones de dólares, o sea, el 20 % del total mundial. Su renta per cápita supera los 35.000 dólares.

El imperialismo económico estadounidense.

La economía capitalista norteamericana se ha convertido en modelo mundial, pues no para de crecer, habiendo sido afectada únicamente por las crisis cíclicas internacionales de 1929, 1973 y 1993. La bonanza económica se ha conseguido mediante la concentración empresarial y una gran diversificación productiva, de forma que actualmente predomina en su estructura de activos la población empleada en el sector servicios, típico de un país postindustrial.

La clave de la economía de Estados Unidos está en su sistema productivo, basado exclusivamente en la libre empresa, pues el sector público tiene un peso casi nulo en su economía. La mitad de su riqueza está generada por los 100 primeros grupos industriales del mundo. Ello quiere decir que la potencia económica de Estados Unidos se basa en una gran concentración empresarial privada con grandes recursos tecnológicos y gran penetración en las economías nacionales de casi todos los países del mundo, pues su volumen de ventas supera a todo el PNB de algunos países (Coca-Cola, GM, Ford, Microsoft). En este proceso ayudó decisivamente el establecimiento tras la Segunda Guerra Mundial del dólar como moneda de cambio internacional, lo que permitió a este país invertir en casi todo el planeta. Este imperialismo económico ha sido auspiciado siempre por el gobierno. Los presidentes estadounidenses no dudan en emplear todos los medios a su alcance, desde la presión política al intervensionismo militar con tal de satisfacer las necesidades de sus empresas multinacionales (ocupación de países sudamericanos, guerras preventivas como la de Irak, etc.).

Por tanto, el actual poder económico estadounidense se basa en sus empresas multinacionales y la simbiosis entre los aspectos económicos, políticos y militares. Así, en los últimos diez años, Estados Unidos ha tenido que superar diversos retos. La Unión Europea y Japón han alcanzado gran poderío económico y rivalizan con él en los aspectos tecnológico y productivo. Ello derivó a la economía estadounidense hacia una reducción de sus costes de producción, con el consiguiente aumento del paro hasta el 6 % de la población activa y la caída del bienestar de las clases medias. En 1994 formó con Canadá y México un Tratado de Libre Comercio que en la práctica supone copiar el modelo de la Unión Europea. Con el nuevo siglo, Estados Unidos tiene en este tratado un aspecto fundamental de su economía al asegurarse un espacio libre de competencia para sus empresas imbuidas en el mercado de las nuevas tecnologías basadas en internet. Por todo ello, Estados Unidos sufre actualmente una desaceleración económica que se intenta paliar mediante una reducción de los impuestos y una política energética basada en la masiva explotación de todas clases de energía, sin respetar el medio ambiente. Por tanto, a pesar de que su símbolo del mundo de los negocios, las torres gemelas del World Trade Center, haya sido derribado en un atentado suicida del integrismo islámico (11-09-2001), Estados Unidos es el líder económico mundial, pero con una sociedad en crisis con un fuerte sentimiento aislacionista y muy desequilibrada, con importantes bolsas de pobreza, sobre todo en los estados del sur, áreas centrales urbanas y en las minorías étnicas.

La agricultura estadounidense.

El sector agrario estadounidense está tan integrado con la actividad industrial que se ha sido calificado de agricultura sin campesinos, pues aporta en torno al 2 % del PIB y ocupa a no más del 3 % de los activos. Se trata de una agricultura especulativa que ha contado con buenas bases de partida: abundancia de tierras cultivables, condiciones climáticas favorables y amplio mercado interno, si bien en torno al 13 % de las exportaciones estadounidenses pertenecen al sector primario. El 20% de la superficie total de Estados Unidos está dedicado a una agricultura caracterizada por su gran diversificación y elevadísima productividad, pues es cinco veces superior a la de la Unión Europea. A ello a contribuido su elevado índice de mecanización el cual no sólo ha favorecido la reducción de la mano de obra campesina, sino también la creación de un mercado de consumo de productos industriales destinados a la agricultura: maquinaria, fitosanitarios, abonos químicos, etc.

La tendencia actual es la disminución del número de explotaciones agrarias ante la presencia de enormes excedentes y la creciente importancia de las grandes propiedades que ha elevado el tamaño medio de las unidades de producción a 155 Ha. Con todo, esta agricultura se puede calificar de extensiva pues la capacidad productiva de sus tierras todavía es mayor.

Podemos distinguir áreas especializadas:

  • Al Oeste del meridiano 100º W predominan los ranchos y la agricultura sólo está presente allí donde es posible el regadío. Destaca en esta zona la viticultura de California.
  • En el Este y el Centro del país, los belts (cinturones) cerealísticos van perdiendo importancia. En las grandes llanuras entre Arkansas y la frontera canadiense se desarrolla el cinturón del trigo (Weath Belt), mientras en el valle medio y bajo del Mississippí se da el cinturón del maíz (Corn Belt). Estas áreas han dado el autoabastecimiento de cereales a Estados Unidos y sus amplios excedentes le colocan como primer exportador mundial de trigo, maíz, avena, centeno y cebada.
  • El Potato Belt, agrupa la especialización en el cultivo de la patata que tienen los Estados de Idaho, Oregón, Washington, California y Maine.
  • El Coton Belt (cinturón del algodón) se desarrolla en las llanuras aluviales de Mississippí (del sur de Arkansas a Texas y Carolina del Norte) y en las zonas de regadío de Nuevo México, Arizona y California.
  • En el delta del Mississippí y en Florida se da una especialización en cultivos tropicales: arroz, caña de azúcar, oleaginosas (cacahuete, girasol y soja) y cítricos (en Florida, sobre todo). El tabaco se concentra en los Estados de Virginia y las dos Carolinas.
  • En Nueva Inglaterra y los Grandes Lagos predominan los cultivos hortícolas destinados al mercado local.

La política agraria actual de Estados Unidos está actuando en dos frentes:

  • Inversión creciente en investigación agronómica, para acabar con el despilfarro tradicional de los recursos agrarios.
  • Terminar con la agricultura extensiva, cediendo las tierras marginales y las propensas a la erosión a los pastos y bosques, al tiempo que se concentran los esfuerzos en las tierras más aptas para elevar su rendimiento por unidad de superficie, aunque ésta sa más reducida.

La ganadería, la pesca y la explotación forestal.

La ganadería estadounidense se desarrolla en las llanuras de Texas y Oklahoma, en las cuencas de los grandes ríos y en el área de los Grandes Lagos. El ganado vacuno se concentra en Texas y Oklahoma y el porcino en la cuenca de los grandes ríos. La región del Noreste, los Grandes Lagos, está especializado en el ganado destinado a la industria láctea. Estados Unidos es excedentario en producción de leche y carne. Se trata de una producción obtenida por un sistema de producción extensivo, cuyo modelo es el rancho ganadero: propiedades de más de 400 Ha. Suelen estar situados en grandes llanuras y depresiones intramontanas.

El sector pesquero estadounidense ocupa los primeros lugares del mundo por volumen capturado, siendo un sector donde se ha desarrollado mucho la industria conservera. Por su parte, la explotación forestal supone el 17 % del total mundial, si bien, ve disminuir sus rendimientos en los bosques de coníferas de los Estados del norte.

La industria: características y sectores más importantes.

Desde muy temprano la industria se convirtió en el motor de la economía estadounidense debido a la escasez de mano de obra para la explotación de las grandes tierras, lo que estimuló el uso y diseño de maquinaria industrial. Actualmente, el liderazgo mundial estadounidense en el sector industrial es indiscutible, tanto por el valor de su producción, como por sus rendimientos por trabajador y nivel de consumo de energía y capitales invertidos. Hemos de tener en cuenta los cuantiosos recursos naturales estadounidenses, lo eficaz de sus medios de transporte y comunicación, la elevada cualificación técnica de la mano de obra y la gran cantidad de dinero invertido en investigación si queremos comprender las características de este sector, que pueden ser resumidas como sigue:

  • La industria proporciona casi el 30 % del PIB estadounidense, siendo un sector con una variada producción. Hay un Manufacturing Belt bastante marcado que ocupa el NE de Estados Unidos, en torno a los Grandes Lagos y Ohio, que está actualmente extendiéndose hacia Texas y California.
  • Aunque existe una diferencia clara entre las industrias tradicionales que están más estancadas (siderurgia, textil) y las más dinámicas, como la microelectrónica o la petroquímica, las empresas se caracterizan por la concentración financiera y oligopolista. Así, sólo tres corporaciones (General Motors, Ford y Chrysler) controlan toda la producción automovilística del país.
  • La enorme variedad de recursos energéticos y mineros explica el potencial industrial de Estados Unidos, pues es el segundo país productor mundial de carbón (extraído en los Apalaches y las cuencas hulleras del centro y borde de las Rocosas, más el lignito obtenido en esta cordillera). Aunque, por razones estratégicas, la producción de petróleo decrece continuamente en Estados Unidos que prefiere importar el crudo (de Venezuela, Canadá y Oriente Medio), cuenta con importantes reservas y una red de oleoductos muy eficaz. Los yacimientos principales están en Arkansas, Oklahoma, Texas, Luisiana, Golfo de México y California. En energía eléctrica es el primer productor mundial. Tiene infrautilizado su potencial hidroeléctrico, pues más del 80 % de la energía es de origen termoeléctrico (centrales alimentadas con carbón o con gas natural). En cambio, es deficitaria su producción de hierro (son insuficientes los yacimientos de Minnessota, Michigan y Wisconsin). De hecho, a pesar de ser el cuarto productor mundial de acero, su demanda interna sólo se cubre mediante la importación. Destacan sus industrias cinematográficas (Hollywood), automovilística (centrada en Detroit), de maquinaria agrícola, textil, electrodomésticos y de construcción aeronaval.

La política comercial: la conservación de los recursos.

El volumen comercial estadounidense pone de manifiesto su poder hegemónico mundial: importa materias primas y exporta sus excedentes agrícolas y sus productos industriales. Actualmente persigue una política comercial encaminada a la conservación de sus recursos, importando los ajenos y guardando los propios. A ello ayuda los baratos costes de producción externos. En definitiva, no es un país dependiente del exterior. En su agenda comercial están Canadá, Japón, la Unión Europea y los suministradores de materias primas de Iberoamérica y Asia.

Desde 1989 forma una zona de libre comercio con Canadá, que al incorporarse México se denominó NAFTA (zona de libre comercio de Norteamérica). En 1994 este acuerdo entre los tres países originó el Tratado de Libre Comercio que ha creado un bloque comercial de 360 millones de consumidores potenciales y con un PIB global gigantesco. Esto ha sido posible por el proceso de liberalización económica de México y se cree que en el 2005 se ampliará el tratado a los países iberoamericanos.

Canadá: estudio regional

Canadá limita al norte con el océano Ártico, al noreste con la bahía de Baffin y el estrecho de Davis, que lo separa de Groenlandia, al este con el océano Atlántico, al sur con Estados Unidos y al oeste con el océano Pacífico y Alaska. Conocido anteriormente como Dominio de Canadá, es miembro de la Commonwealth británica (su Jefe de Estado es el soberano de Gran Bretaña, representado por un gobernador general que designa los senadores) y con 9.970.610 Km2 de superficie, es el segundo país más extenso del mundo después de Rusia. Ottawa es la capital de una federación de 10 provincias (Alberta, Columbia Británica, Manitoba, New Brunswick, Nueva Escocia, Ontario, Isla del Príncipe Eduardo, Quebec, Saskatchewan y Terranova-Labrador) y tres territorios (Noroeste, Nunavut y Yukón). Canadá padece cierta tensión entre los poderes central y provinciales, especialmente en los territorios francófonos de Quebec.

Demografía

La población de Canadá en 2002 era de 31.902.268 habitantes, con una densidad de 3 hab/km2 si bien, debido a las condiciones climáticas, el 63 % de los canadienses habitan a lo largo de la frontera con Estados Unidos, en las provincias de Quebec y Ontario. Por otra parte, El 77% de la población es urbana.

Origen del poblamiento y configuración étnica

La configuración étnica del pueblo canadiense es muy variada. Cerca de un 34% de la población está formado por personas de origen británico; los habitantes de origen francés suponen un 28% de la población. Los canadienses francófonos mantienen su idioma, cultura y tradiciones, y el gobierno federal sigue una política nacional bilingüe y multicultural. El resto de la población se compone de gentes de origen alemán, italiano, ucraniano, holandés, escandinavo, polaco, húngaro y griego. Los aborígenes, denominados oficialmente “primera nación” sólo representan el 2% de la población total de Canadá y pertenecen, sobre todo, al grupo lingüístico algonquino, si bien también hay iroqueses, salish, athabascos e inuit (esquimales), hoy autónomos en su territorio de Nunavut (“nuestra tierra”).

Esta compleja configuración étnica tiene una explicación histórica. Los franceses comenzaron la ocupación del Bajo Canadá (Acadia o Nueva Francia) a mediados del siglo XVII, extendiéndose por la llanura del río San Lorenzo durante todo el siglo siguiente, llegando a establecerse 75.000 franceses en esta área. Desde 1763 los ingleses comienzan a establecerse en la misma área en competencia con los franceses, población que se verá incrementada a partir de 1776, con la independencia de los Estados Unidos. Un siglo más tarde, la población de estos territorios alcanza los tres millones, siendo los ingleses el 65 % frente al 27 % de franceses. A partir de estas fechas, el crecimiento es continuo gracias a la inmigración hasta alcanzar en 1950 los 14 millones. Desde entonces, el aumento del nivel de vida, la integración de la mujer en el mercado laboral y el empleo de métodos anticonceptivos, hace ralentizarse el crecimiento, al disminuir la natalidad hasta el 15 por mil y la mortalidad hasta el 5 por mil (año 2000). Actualmente, a la tradicional inmigración europea se ha sumado la procedente de Asia y África, al punto que el gobierno ha puesto trabas legales para reducir esta inmigración.

La cuestión de Quebec.

La provincia de Quebec tiene mayoría francófona. En 1982 esta provincia no refrendó la nueva constitución canadiense argumentando que atentaba a su lengua y su sistema educativo. Se formó entonces el partido nacionalista quebequés, que ganó por escaso margen las elecciones legislativas de la provincia celebradas en 1994. Dos meses después se proclamó un programa para la independencia en forma de estado asociado, que sería efectiva un año después de celebrarse un referéndum, que se llevó a efecto en octubre de 1995. Se impuso por sólo el 50’6 % el sí a favor de no separarse de Canadá. Desde entonces, se han firmado importantes acuerdos de autogobierno con las provincias y territorios para evitar el desmembramiento del país y se ha reconocido por ley el derecho a la autodeterminación de Québec.

Las ciudades canadienses.

Las principales ciudades canadienses se disponen a lo largo de la frontera con Estados Unidos. Destacan Toronto, Montreal, Vancouver, Edmonton, Ottawa y Calgary, todas ellas sin superar el millón de habitantes. La localización de estas ciudades responde a factores climáticos y económicos. Están situadas en las zonas con mejor clima y suelo de Canadá y cerca de su principal cliente y abastecedor. Ahora bien, su crecimiento obedece a diversos factores. Las ciudades de Ontario reciben inmigrantes ingleses y holandeses de alto nivel cultural, mientras que las de Québec amalgaman población eslava, al tiempo que otras ciudades deben su crecimiento a actividades mineras (Flin Flon, New Waterford, Timmins), terciarias (Riviere-du-Loup, Rimouski) o militares (Sept-Iles y Oromocto). Pero el mayor crecimiento de las ciudades canadienses lo protagonizan las del cinturón manufacturero: Arvida, Noranda, Sarnia y Trail. Como centros metropolitanos aparecen Toronto, Montreal, Calgary, Edmonton, Vancouver, Winnipeg y Ottawa.

Estructura Económica

Hasta principios del siglo XX Canadá era sobre todo un país agrícola; desde entonces, se ha convertido en uno de los más industrializados del mundo. Un buen porcentaje de las industrias manufactureras nacionales se abastece de materias primas producidas por los sectores agrícola, minero, forestal y pesquero de la economía canadiense. En 2000 el producto interior bruto (PIB) fue de 687.882 millones de dólares.

Evolución económica.

La actividad económica primitiva de Canadá era el comercio de las pieles, la pesca, la silvicultura y la agricultura. Los ingleses, una vez conseguida de Francia la cesión de su territorio en 1763, darán salida a sus productos manufacturados en monopolio con el resto de sus colonias (India, Australia, Nueva Zelanda) de las que obtenía las materias primas necesarias para su industria. Para asegurar este comercio colonial y apoyándose en su poderío naval, Inglaterra creó la British Commonwealth of Nations, en la que se integra Canadá junto al resto de colonias. En 1867 se le reconoce cierta autonomía al crearse una confederación y en 1926 obtiene la plena independencia política. El desarrollo económico de estos territorios continuó ayudado por el capital inglés hasta la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces es Estados Unidos el principal inversor extranjero, con filiales de sus empresas en territorio canadiense. De este modo experimenta Canadá un acelerado crecimiento económico, siendo la conexión entre los mercados subdesarrollados y la Commonwealth. De ahí que sus sectores más activos sean las finanzas, transportes, servicios públicos e industria manufacturera. Ahora bien, el principal problema de Canadá es su excesiva dependencia con respecto a Estados Unidos, que controla el 70 % de su comercio exterior, sobre el 45 % de su industria, el 60 % de su petróleo y gas natural y el 80 % de las inversiones de capital. Este es un hecho insólito en el contexto de los países desarrollados.

El sector primario canadiense.

La agricultura canadiense desempeña un importante papel en la economía nacional y da empleo a un 3% de la población activa. Debido a su abundante producción y relativamente pequeña población, Canadá es el primer exportador de productos alimenticios. El trigo, el principal cultivo exportado, crece en las más importantes zonas trigueras del mundo, las provincias de Alberta, Manitoba y Saskatchewan y supone el 16% de la producción global. En 2001 y en orden descendente según toneladas de producción, los principales cultivos fueron: cereales (44,4 millones, de los cuales 20,7 fueron de trigo, 11 de cebada, y 8,9 de maíz); patatas (4,6 millones); hortalizas (2,2 millones); fruta (785.229); y tabaco (71.000).

El ganado vacuno y sus productos derivados equivalen aproximadamente al 50% de los ingresos anuales. En 2001 la cabaña ganadera era de: 12,9 millones de vacas y terneros, destacando las vacas lecheras, 12,6 millones de cerdos y 694.800 ovejas. Por su parte, el sector forestal es la mayor fuente de riqueza de Canadá y sus productos derivados (pasta de papel) aportan anualmente el 14% del valor de sus exportaciones. Los bosques cubren un área aproximada de 2.445.710 km2, destacando los de la franja del Pacífico por tener cedros y secuoyas centenarios. La producción de madera en 2000 fue de 186 millones de m2. Su exportación supone más de la mitad de la exportación mundial; la mayoría se destina a Estados Unidos.

Los recursos pesqueros del país se extraen del noroeste del océano Atlántico y de la zona nororiental del océano Pacífico así como de las inmensas cantidades de agua dulce que posee. La mayoría de la producción anual de la industria pesquera se destina a la exportación hacia Estados Unidos, la UE y Japón, lo que convierte a Canadá en uno de los exportadores pesqueros más destacados del mundo. El total de capturas fue de 1.030.523 toneladas anuales en 1997, si bien lleva varios lustros en franco descenso. Por último, la caza para obtener pieles (especialmente de castor), que tuvo un importante papel en los orígenes del desarrollo económico de Canadá, todavía se sigue practicando.

El sector secundario canadiense.

La industria minera canadiense se orienta fundamentalmente a la exportación, lo que hace de Canadá uno de los primeros países exportadores de minerales del mundo. Los primeros productos, en valor, son el petróleo (957.320.250 barriles al año produce la Columbia Británica), gas natural (177.263 millones de m3), oro (153.781 kg), cobre (634.162 t), cinc (935.686 t), níquel (189.100 t), carbón (72,5 millones de t) y mineral de hierro (22,6 millones de t). Canadá es el principal productor mundial de asbesto y cinc (Ontario, New Brunswick y Noroeste), y se encuentra entre los primeros países en la producción anual de uranio, cobalto, cobre (Ontario y Columbia Británica), oro, yeso, mineral de hierro (oeste de Labrador, NE de Québec y N de Ontario), plomo, molibdeno, níquel (Sudbury, Ontario y Thompson, Manitoba), gas natural, metales de platino, potasio (Saskatchewan y New Brunswick), plata, sulfuro y titanio concentrado.

Canadá es el primer productor mundial de energía hidroeléctrica (se concentra en la Columbia Británica y en eñ Yukón). La primera central nuclear abierta en Canadá (en Rolphton, Ontario) se puso en funcionamiento en 1962. En 1999 la producción anual alcanzaba los 567.193 millones de KWh, de los cuales el 60% provenía de las centrales hidroeléctricas, el 12% de las plantas nucleares (Pickering, Ontario) y el 26% de plantas convencionales que utilizan combustible fósil. Canadá exporta una parte de su producción energética a Estados Unidos.

La economía canadiense depende en gran medida de las manufacturas. Los productos manufacturados más importantes son los vehículos y piezas de motor, los alimentos procesados, los productos químicos, los metales primarios, el petróleo refinado, los productos eléctricos y electrónicos, tablones y contrachapados de madera, y material de imprenta. El sector industrial aporta un 33% al producto interior bruto (PIB). Las provincias industriales más importantes son Ontario y Quebec.

El sector terciario canadiense.

El turismo se ha convertido en una de las principales actividades económicas de Canadá. En 2000 unos 20,4 millones de personas visitaron el país, de ellos la gran mayoría procedía de Estados Unidos. Las distintas estaciones del año y las maravillas paisajísticas de Canadá atraen a un gran número de turistas. La Exposición y Estampida de Calgary (Alberta), que se lleva a cabo en el mes de julio es famosa en todo el mundo. En invierno se aprovechan las abundantes nieves por lo que las estaciones de esquí se están extendiendo. Se han preservado unos 730.000 km2 de áreas paisajísticas en su estado natural para su uso como parques nacionales, marinos y provinciales, como es el caso de los famosos parques nacionales Jasper y Banff; este último recibe más de 4 millones de visitantes al año.

Por último, el volumen del comercio exterior de Canadá en relación con su población se encuentra entre los más elevados del mundo. En 2000 sus exportaciones alcanzaron los 276.635 millones de dólares y sus importaciones ascendieron a 244.786 millones de dólares. La mayoría de sus relaciones comerciales se producen con Estados Unidos, que generalmente absorben el 80% de las exportaciones de Canadá y más del 65% de sus importaciones; Japón y Gran Bretaña son los otros socios comerciales del país.

Bibliografía

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